Home / A criterio de / AMLO: Estímulo o derrota previa

AMLO: Estímulo o derrota previa

Mientras las cúpulas priístas y panistas se achacan sus propias corruptelas y enriquecimientos “inexplicables” en franca pelea por ganar mañosas encuestas rumbo a las elecciones presidenciales del año entrante, y en su innato afán de disminuirse para en un futuro cercano quedar como instituciones políticas minimalistas en el concierto electoral, de lado de la oposición más clara al régimen gubernamental ( que fechó su institucionalidad desde 1982, aunque jirones de ese mismo régimen daten sus orígenes en la segunda mitad de los años 60) prepara sus bártulos para dar una nueva y abierta pelea comicial para arribar al Poder Ejecutivo federal , e incluso, hacer mayoría en el Poder Legislativo para levantar el tiradero que priístas y panistas han dejado en todo el suelo nacional.
Puntero real en las preferencias electorales desde hace más de 20 años, Andrés Manuel López Obrador no ceja en su aventura de dos décadas para llegar a la Presidencia de la República. Pero previsor por las dos experiencias vividas en 2006 y 2012, el político tabasqueño adujo hace unos días que su destino será el Palacio Nacional y el Tabasco de sus amores; es decir, será la última jornada electoral en la que participe porque no puede ser “eterno candidato presidencial”. Además de que así cumple su dicho anterior de que esta vez, la jornada electoral por la Presidencia en 2018, será la tercera y ha de ser “la vencida”.
En su declaración de retiro electoral, López Obrador deja ver que es un llamado a sus electores para tener como última oportunidad que él sea el elegido en el año venidero, pero también evidencia que en las urnas y en los recuentos comiciales pueden volver a hacerle chapuza, como fueron los casos del fraudulento conteo en 2006 y la compra de votos en 2012. Como haya sido, en los dos casos, sobre todo en el primero, López Obrador actuó en la defensa de su triunfo en 2006, pero fue una defensa legal que no llevó hasta sus últimas consecuencias de presión y que sólo ciñó en la Ciudad de México con un bloqueo de la Avenida Reforma por varios días.
Otra lectura pudiera ser el desencanto ante una posible derrota, pues él mismo está convencido de que las instancias legales de arbitraje electoral están secuestradas por consejeros del INE y magistrados del Trife, mismos que estarán prestos a burlar, nuevamente, el sufragio popular a pesar de evidentes trampas e ilegalidades cometidas en las jornadas eleccionarias por los rivales y partidos políticos en disputa.
Cierto, López Obrador vuelve a encabezar las preferencias electorales y su dicho vale como estímulo para acrecentar su ventaja sobre sus posibles rivales en la futura contienda, pero no sirve para su propio partido Morena, instituto político fundado por él y que difícilmente tendrá el futuro que López Obrador le endilga sin su presencia cimera y rumbo siempre a la Presidencia de la República. De retirarse López Obrador de la contienda presidencial luego de 2018, Morena perderá fuerza y penetración porque el tabasqueño, se quiera o no se quiera, guste o no guste, es la energía de ese partido, como lo fue, en otro tiempo, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), instituto que a la salida del tabasqueño quedó como un engendro más al servicio del régimen gubernamental vigente.
Morena correría la misma suerte del PRD, porque tarde o temprano será penetrado por los arribistas de siempre, por los trepadores que siempre echan a perder las mejores causas. Por esto, López Obrador deberá ir al fondo de sus aspiraciones el año entrante para consolidar otro de sus dichos en campaña: despachar desde el Palacio Nacional. Está obligado a hacerlo para cumplir a sus electores.

Lee también

CUESTA ELECTORAL

Cartón Luy.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Alert: Content is protected !!