Control populista

Pachuca, HGO.

Dic 15, 2017

A Criterio de
Sergio Sarmiento I Jaque Mate

Control populista

”Declinaciones en la cantidad y la calidad de los productos son los efectos usuales de los controles de precios.” Thomas Sowell.

Una de las características del populismo es que impulsa medidas que tienen el propósito de ayudar a la gente, especialmente a los más necesitados, pero que terminan por dañarlos. Un caso notable lo vemos hoy en una de las reformas a la Ley Federal de Protección al Consumidor aprobada por la Cámara de Diputadas el 15 de noviembre. Para que no piense usted que el populismo distingue sólo a un solo partido, la reforma fue aprobada de manera unánime por los 384 diputados presentes (¿dónde estaban los otros 116?).

La reforma establece que “los proveedores no podrán incrementar injustificadamente los precios por fenómenos naturales, meteorológicos o contingencias sanitarias”. De esta manera, los legisladores están dando a la Procuraduría Federal del Consumidor un arma para aplicar controles de precios.

Los políticos populistas piensan solamente en la popularidad de una medida, pero no en las consecuencias de mediano y largo plazo. La enorme mayoría de la gente suele apoyar los controles de precios, especialmente en situaciones de emergencia, sin darse cuenta de que resultan contraproducentes.

Los precios son el mejor regulador de una economía, pero no pueden cumplir con su función si carecen de libertad. Cuando hay escasez, los precios suben e incentivan la producción o la importación, mientras que cuando hay exceso bajan y desmotivan la producción o la importación. La aplicación de controles de precios, como los que ahora puede aplicar la Profeco, generan distorsiones en la economía.

Thomas Sowell, el respetado y ya retirado economista estadounidense, recuenta en su libro Basic Economics cómo los controles de precios pueden tener consecuencias muy negativas. Cuando las tropas españolas bloquearon Amberes en el siglo XVI, los precios subieron de manera natural, lo cual generó incentivos para el contrabando de alimentos a la ciudad que pudo así sobrevivir al cerco. Pero después los políticos “decidieron resolver el problema de los altos precios de los alimentos con leyes que fijaban el precio máximo para determinados alimentos y estableciendo penas severas para quienes violaran estas leyes”. El resultado fue un desplome de la importación de alimentos, ya que los contrabandistas no querían arriesgar su vida por precios artificialmente bajos. Las provisiones se agotaron y Amberes tuvo que rendirse por hambre.

El mismo fenómeno ha ocurrido muchas veces. El presidente Richard Nixon de Estados Unidos estableció controles de precios en 1971, lo cual redujo la disponibilidad de los bienes sujetos a control y provocó un aumento adicional de precios. Cuando Nixon reaccionó ante el boicot petrolero de los países árabes de 1973 con un racionamiento, el resultado fue una notable escasez de gasolina con filas interminables en las gasolineras. En cambio, en la primera mitad del siglo XXI un incremento similar en el precio del petróleo no provocó escasez, sino que motivó las inversiones en petróleo que dieron lugar a la revolución del fracking.

La Profeco es una institución populista por naturaleza. Ha hecho esfuerzos por castigar a los comerciantes que aumentan precios en tiempos de escasez, pero como la ley no preveía los controles de precios lo hacía amenazando o acosando a pequeños comerciantes. Hoy ya tiene el arma que quería para controlar precios. Los populistas están de plácemes. Los resultados serán, sin embargo, negativos para el país. Los controles de precios podrán ser populares, pero reducirán los incentivos para la inversión y la producción.

Premio Pagés

Publiqué mi primer artículo profesional a los 17 años en Siempre!, la revista encabezada por José Pagés Llergo. Hoy es un orgullo recibir el Premio Pagés Llergo por artículo de opinión.

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