Encarrilados para 2018

Pachuca, HGO.

Dic 11, 2017

A Criterio de

Encarrilados para 2018

Sin duda, encarrilados andamos, pero después de junio de este año las cosas se irán aclarando

Por fin pasó lo que debió haber ocurrido hace muchos meses: a uno de los padres de los 43 jóvenes normalistas desaparecidos en Iguala le cayó el 20 de la relación perversa del PRD con los Abarca y el exgobernador de Guerrero, Aguirre, lo que significa el nexo, también perverso, de Andrés Manuel López Obrador, con los auténticos perpetradores y cómplices con el crimen organizado que desapareció a esos muchachos.

¿Eso significa que AMLO los mató? Por supuesto que no; pero significa que su influencia, sus gestiones y su poder en el PRD hicieron primero que Aguirre dejara el PRI para irse al PRD como candidato y alcanzara la gubernatura, y significa que su influencia, como ya lo han narrado muchos protagonistas de dichos sucesos, impuso a Abarca como candidato del PRD en Iguala y, del mismo modo, el efecto AMLO en Iguala significó un impulso determinante para que ese criminal implicado en el narcotráfico fuese electo como alcalde.

Sin embargo, tanto él como los perredistas implicados, se empeñaron en empujare imponer la versión de que la culpa era del presidente Peña Nieto y del Ejército; quisieron cerrar los ojos ante la evidente culpa de, en pro de atraer votos y recursos a sus intereses, encumbrar a narcotraficantes y corruptos para ganar.

Creo que nadie con tres dedos de frente puede negar que esa tragedia implicó errores de inteligencia a nivel nacional y estatal, que hay muchas lagunas sobre las implicaciones del narco en quienes secuestraron y desaparecieron a los jóvenes, como de quienes llevaron a esos muchachos como carne de cañón.

Y sin duda con lo acontecido en Nueva York, donde AMLO fue increpado, el tema de Iguala y los 43 será uno de los ejes mediáticos en la construcción de escenarios, críticas, golpes bajos y estrategias para las campañas presidenciales de 2018.

Y aunque los tiempos señalan noviembre para iniciar el proceso electoral formalmente –que no las campañas— sin duda será al día siguiente de la elección de junio de este año cuando iniciará en serio la carrera por las candidaturas pendientes y por la Presidencia de la República.

Entonces sí, definidos los triunfos y descalabros electorales de 2017, sabiendo quién abona a su capital político y quién pierde, veremos los verdaderos movimientos de los aspirantes priístas y panistas, así como la definición perredista de irse con melón moreno o sandía blanquiazul para competir, o si le harán el caldo gordo a una oposición pulverizada, para favorecer la estrategia tricolor.

Y esas ansias futuristas ya nos llegan en Hidalgo, donde los medios empiezan a filtrar nombres, rumores y disputas con miras a las diputaciones federales de 2018 y la conformación del Congreso local el año próximo donde, o bien el tricolor recupera una buena porción de poder o, en aras de la competencia presidencial, pierde cualquier mayoría posible y deja al gobernador Omar Fayad con una legislatura en contra.

Además, ante una administración naciente, con funcionarios de nuevo cuño y muchas expectativas, sería sin duda muy criticado que dicho equipo comience a disgregarse en aras de posiciones a nivel federal o local.

Pero si de éstos no salen los próximos diputados, ¿habrá concesiones y negociaciones para restaurar, de algún modo, a los grupos hoy marginados y excluidos del gobierno?

Sin duda, encarrilados andamos, pero después de junio de este año las cosas se irán aclarando… o agitando, según se vayan dando los resultados.

 

Mi nepótico orgullo
A mi amada hija, Carla Joseline, quien hoy llega a los Dulces Dieciséis, mil felicidades, todo mi amor y mi corazón; y mi inmensa gratitud a Dios por haberme dado la bendición de ser
tu padre.

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