Otra vez septiembre

Pachuca, HGO.

Sept 20, 2017

A Criterio de

Otra vez septiembre

¿Cuántas tragedias más aguantaremos antes de cambiar?

penas los familiares de migrantes se reponían del asombro y la tristeza por las inundaciones que devastaron a Texas y que afectaron directamente a la comunidad mexicana, cuando una vez más nuestro país se enfrenta a la tragedia por un sismo de proporciones mayúsculas.
No terminábamos de maravillarnos por los actos de heroísmo de hidalguenses que vivían en Houston y que aun a costa de su propia vida, salvaron la de otros seres humanos sin hacer distingos de raza y sin hacer caso a los mensajes de odio que un fulano llamado Trump insiste en sembrar entre la población, cuando nuevamente tuvimos que voltear los ojos al sureste de nuestro país y darnos cuenta de que somos totalmente vulnerables ante el golpe de la naturaleza.
De nada valieron 32 años de intentar consolidar el sistema de Protección Civil después de aquel terremoto cuando la tierra crujió y sacudió de forma violenta por un lapso de dos minutos que parecieron interminables a la ciudad que nunca duerme.
La pregunta obligada ¿acaso la seguridad y los programas enfocados a la protección civil son exclusivos de la capital? Por el nivel de destrucción a que se enfrenta la ciudad de Juchitán en Oaxaca, la respuesta sería que sí, el progreso en el sur del país parece caminar a paso muy lento.
A más de tres décadas, el sismo del pasado jueves puso una vez más al descubierto las carencias de pueblos enteros que sufren el abandono, la indiferencia y los más altos índices de pobreza. Chiapas y Oaxaca con una población indígena, fueron golpeados por un terremoto de 8.2 grados y por una pobreza que cala en el alma.
El mes patrio que tanto nos gusta para festejar nuestra mexicanidad, también nos ha dado a través de la naturaleza, lecciones que de forma inclemente está dispuesta a repetir hasta que aprendamos la plana.
¿Seremos necios e indolentes ante las tragedias de nuestros compatriotas, seguiremos socavando los recursos naturales, devastando los ecosistemas, generando a través de prácticas comerciales desleales y corruptas una pobreza en gran parte de la población? Ojalá que la respuesta sea un contundente ¡NO!, sin embargo la experiencia me lleva a creer que muchos verán la tragedia como un espectáculo más, para después regresar a su vida dentro de la burbuja que su propia rutina les ha fabricado
La realidad nos urge a la acción, desde las trincheras que cada quien tenga a su alcance, para transformarnos en un país para todos, con justicia social, haciendo efectivos los lemas de campaña que la clase política nos receta cada elección.
La naturaleza y la economía se conectan de muchas formas, la más evidente es cuando por corrupción, salen a flote las deficiencias estructurales y las malas prácticas de los responsables de la seguridad de la población.
¿Cuántas tragedias más aguantaremos antes de cambiar?
Supongo que muchas más, porque en Hidalgo por ejemplo el paso del huracán Katia que las autoridades insisten en minimizar y hacer que aquí no pasó nada, temo informarles que si pasó y que hubo comunidades que se quedaron otra vez del otro lado del agua y parcelas que se echaron a perder y que los campesinos lamentan una vez más haber sembrado esperanzas y cosechar puro chile.

Palabras más, palabras menos.
En la inundación de 1999 el Presidente Zedillo visitó Meztitlan y ahí se comprometió a la construcción de una batería de represas desde la zona de Tulancingo que en caso de lluvias atípicas y torrenciales, pudieran contener los caudales y evitar un golpe de agua como el que ocurrió hace 18 años y que mantuvo a la Vega de Meztitlan bajo el agua por más de 6 meses. Y ¿sabe usted que pasó con esas promesas? Nada.

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