Paso de la muerte

Pachuca, HGO.

Sept 19, 2017

A Criterio de

Paso de la muerte

Concreto o asfalto

El gobierno lo llamó el Paso Express de Cuernavaca. Es una ampliación de cuatro a 10 carriles del libramiento que enlaza la Autopista Cuernavaca-Ciudad de México con la Autopista del Sol a Acapulco. Fue controvertido desde un principio y más en la construcción. Los residentes lo llamaban el “paso de la muerte” por los muchos accidentes durante los trabajos.
Hoy el proyecto ha regresado a los reflectores. Inaugurado apenas el 5 de abril, por el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador de Morelos Graco Ramírez, la plancha de concreto se abrió en la madrugada del miércoles 12 de julio. Al socavón cayó un automóvil con dos pasajeros que sobrevivieron a la caída, pero no a la demora de un operativo de rescate que tardó horas en empezar. Durante años se planteó la necesidad de construir un nuevo libramiento desde la curva de La Pera, en la autopista Cuernavaca-México, hasta la Autopista del Sol. Se consideraba una ruta al este del actual libramiento, ya rebasado por la mancha urbana de Cuernavaca.
Las comunidades de la zona, sin embargo, se opusieron al proyecto y lo echaron para atrás. Posteriormente se estudió una propuesta de un segundo piso sobre el libramiento actual, lo cual evitaría tener que adquirir predios o expropiarlos, pero fue desechado por el gobernador Graco Ramírez, que consideró que atentaría contra el carácter de ciudad apacible de Cuernavaca. Al final se optó por ampliar el libramiento, proyecto que comenzó en noviembre de 2014.
La obra resultó complicada y cara. Se programó su terminación original para julio de 2016, pero los trabajos se extendieron hasta marzo de 2017. El presupuesto inicial de las constructoras Aldesa y Eppcor era de 1,045 millones de pesos, pero se fue modificando por imprevisibles para terminar en 2,213 millones. La obra contó con un recubrimiento de concreto hidráulico, más caro, pero que debía tener una vida más prolongada.
El peritaje sobre lo ocurrido apenas está empezando y ha sido encargado al Colegio de Ingenieros de Morelos. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes, sin embargo, ha adelantado que el socavón fue producido por reblandecimiento del suelo provocado por el taponamiento de un tubo de desagüe 15 metros debajo de la superficie. Una fuerte lluvia de 58 milímetros (58 litros por metro cuadrado) entre el 10 y el 11 de julio se combinó con el taponamiento del tubo para producir el socavón.
¿Quién es el responsable? Supongo que hay muchas culpas. La primera es un sistema que impide que las vías de comunicación se construyan en los lugares más adecuados. La empresa constructora afirma que su proyecto no incluía una revisión de un tubo de drenaje a 15 metros de profundidad, pero el secretario de comunicaciones y transportes, Gerardo Ruiz Esparza, ha señalado que sí se revisaron los tubos de drenaje y que se construyeron ocho kilómetros nuevos. El ducto que falló, con una antigüedad de 40 años, fue revisado y se reportó en buenas condiciones. No obstante, el ayudante municipal de Chipitlán ha exhibido una carta enviada el 30 de junio al director de la SCT en Morelos afirmando que el tubo estaba “en estado obsoleto” y que había provocado inundaciones y el debilitamiento de un muro que estaba a punto de derrumbarse.
Ahí están los elementos para determinar responsabilidades, pero el impacto político rebasa cualquier consideración técnica. Algunos piden renuncias; otros, acciones penales. Quizá haya espacio para ambas, pero en este momento los errores técnicos no son lo importante. Se buscan responsables políticos.

Concreto o asfalto
Las carpetas de concreto hidráulico son, efectivamente, más resistentes que las de asfalto, pero por eso cuando se rompen lo hacen de manera más drástica. Una carpeta asfáltica se habría empezado a hundir antes, pero poco a poco.

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