¡Qué tiempos aquellos!

Pachuca, HGO.

Dic 15, 2017

A Criterio de
Gabriel Peñafiel

¡Qué tiempos aquellos!

La tranquilidad de la ciudad en aquellos tiempos ya fue, ya no vivimos, ni respiramos ese ambiente de relativa calma.

Recuerdo muy bien esos días de preparatoriano y los tiempos de la universidad; nos invitaban a bastantes reuniones o fiestas por la tarde, unas en casas, departamentos y otras más noche en salones más grandes, por supuesto que no podían faltar las noches de ir a “la disco”. Acudíamos cuando se podía, pero siempre lo hacíamos en grupos, nos cuidábamos unos a los otros. Por fortuna nunca sucedió una tragedia, absolutamente nada que lamentar.

Siempre había quien trajera automóvil para al salir del lugar de fiesta, repartiera lo más cerca de casa, principalmente a las mujeres y algunos otros que tuvieran cupo en el carro, siempre y cuando fueran por el rumbo. Los demás, emprendíamos el viaje, ya sea en algún taxi o caminando, sin importar que estuviéramos lejos de nuestro hogar, sin importar que fueran altas horas de la madrugada. La ciudad de Pachuca no ofrecía grandes peligros en las décadas de los 80’s y 90’s.

Cuando dejábamos la fiesta para emprender el retorno a nuestros hogares, por lo regular eran entre 2 y 3 de la mañana, pero no temíamos irnos caminando, puesto que las calles lucían desiertas; si acaso pasaba uno que otro carro y transeúntes por las aceras casi no había. Avanzábamos por muchas calles y avenidas, así mismo atravesábamos parques y jardines de la ciudad, sin ningún temor a que nos saliera un desconocido a violentar contra nuestra integridad. Casi resultaba en un paseo nocturno.

La tranquilidad de la ciudad en aquellos tiempos ya fue, ya no vivimos, ni respiramos ese ambiente de relativa calma. Ahora la vida nocturna es muy activa, las discos de nuestros tiempos, se convirtieron en “antros”, “pubs”, cantinas modernas y centros botaneros. La ciudad creció y junto con ella sus problemas, así mismo la inseguridad. Salir por la noche, resulta en toda una vorágine, puesto que tenemos que planear el regreso perfectamente, aun cuando es uno mayor o padre de familia.

En mi caso, pienso que ya no hay tanto problema, pues ya no salgo de fiesta nocturna como antes, ahora son reuniones que no sobrepasan la media noche. Mas no es el caso con mis hijas; ellas en la plena edad de la fiesta y los amigos, disfrutan de la vida nocturna, tanto o más de lo que yo lo hice, es por eso que surgen las recomendaciones para salir de noche. Procuramos saber exactamente a donde van a ir, con quien van a ir y a qué hora van a regresar para estar al pendiente.

Con el conocimiento del lugar en el que van a estar, aunado a la hora de llegada a la casa, también nos informamos de quien puede regresarlas, pero definitivamente no en un taxi, mi esposa y yo preferimos pararnos de madrugada, salir e ir a recogerlas a donde se encuentren. En la actualidad, los servicios públicos de transporte ya no son tan seguros como antes, dan desconfianza al subirse en ellos y más a altas horas de la noche.

Pero la preocupación o la prevención no es tan solo es el cómo regresarse, sino también durante la estancia en los lugares de reunión; ahora se tienen que cuidar de no convivir con desconocidos, cuidar sus bebidas e incluso evitar ciertos lugares con antecedentes de actos violentos dentro de los mismos. Es muy lamentable la situación de cómo se vive ahora en nuestra ciudad, el mundo de las drogas al alcance de todos y gente armada en cualquier lugar.

Sonara a frase vieja, anticuada y demás, pero para mí, fueron mejores los tiempos de antes, aquellos que viví en “las discos”, donde lo más peligroso era alguien intoxicado con alcohol, alguien que se le pasaban las copas y se ponía impertinente. Puedo suspirar al pensar en “qué tiempos aquellos”, donde hasta la música era mejor. Vivamos juntos el aquí y el ahora.

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Criterio Hidalgo

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