Pachuca, HGO.

Abr 25, 2017

A Criterio de

Reino ermitaño

Uno podría pensar que nadie con una inteligencia mínima encontraría en Corea del norte un modelo a seguir

Es una paradoja que un gobierno que se precia de comunista se haya convertido en una monarquía absoluta. Pero no hay otra forma de describir la República Popular Democrática de Corea, mejor conocida como Corea del norte, la cual miente hasta en su nombre porque no es popular, ya que no es gobernada por ni para el pueblo, ni democrática, porque no tiene elecciones libres, ni república, porque el poder se transmite por línea familiar.
El peligro brutal que el “reino ermitaño” representa para el mundo es producto de su misma estructura autoritaria. Es mucho más fácil que vaya a la guerra un régimen controlado por una sola persona, un hombre de 34 años con signos de megalomanía, que un país con contrapesos democráticos.
Corea del norte ha rezagado de manera vergonzosa a su pueblo. Después de la segunda guerra mundial toda la península era muy pobre, con un nivel de vida similar al de un país africano, aunque el norte era un poco más próspero. Después de siete décadas de régimen marxista en el norte y de libre mercado en el sur la diferencia se ha hecho notable. Corea del sur es casi un país desarrollado, con un producto interno bruto per cápita de 27,397 dólares, mientras que Corea del norte sigue viviendo como una nación africana, con un PIB por persona de apenas 642 dólares, menos de una décima parte que México con sus 8,981 dólares (2015, ONU). La mortalidad infantil de Corea del norte es de 26.21 por cada mil nacimientos vivos, frente a 4.08 de Corea del sur (2012, theguardian.com).
Entre 1994 y 1998 Norcorea sufrió una hambruna que provocó la muerte de entre 240 mil y 3.5 millones de personas. Tuvo que recurrir a la ayuda alimentaria de sus odiados enemigos, Estados Unidos y Corea del sur. El país sigue siendo incapaz de alimentarse por sí solo, pero el gobierno utiliza 22.3 por ciento del PIB en gasto militar contra 2.8 por ciento de Corea del sur (theguardian.com).
Uno podría pensar que nadie con una inteligencia mínima encontraría en Corea del norte un modelo a seguir, pero los políticos mexicanos nunca dejan de sorprender. Este 14 y 15 de abril una delegación del Partido del Trabajo de México, encabezada por su presidente Alberto Anaya, participó en los festejos del Taejangyeol, el Día del Sol, que coincide con el cumpleaños el 15 de abril de Kim Il-sung, el abuelo del actual líder norcoreano y creador del régimen en 1948 (regeneración.mx). No es la primera vez que el PT expresa admiración por el régimen norcoreano. Cuando en 2011 murió Kim Jong-il, padre del actual dictador, el partido lamentó el deceso del hombre que consideró “un líder del pueblo de Corea del norte. Quien con gran sabiduría condujo a los norcoreanos por el camino de la paz y el desarrollo económico, políticos, social y cultural”.
Es triste tener políticos en México que piensan que un régimen que ha despojado a sus habitantes de los derechos más elementales, que ha construido una dictadura, que ha provocado un retraso económico incalculable y que ha matado de hambre a cientos de miles o millones es un ejemplo a seguir. Lo más lamentable es que quienes sostienen esta posición afirman que son de “izquierda”. Curioso. Yo siempre pensé que ser de izquierda obligaba a defender la democracia y los derechos individuales y a combatir la pobreza.

Previsiones 2017
El FMI subió ayer su previsión de crecimiento para el mundo de 3.4 a 3.5 por ciento en 2017, pero mantuvo la de México en 1.7 por ciento. Lo curioso es que Grupo Financiero Santander subió un día antes su predicción para nuestro país de 1.7 a 2.2 por ciento debido a una mayor demanda externa y a pesar de una desaceleración en el consumo interno.

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