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Se nos fue!

Afinales de cada año, la mayoría de nosotros hacemos una serie interminable de propósitos que nos proponemos iniciar en el año venidero y lograr cumplirlo conforme pasan los meses; ahorrar, bajar de peso, pagar deudas, llegar temprano al trabajo, realizar tareas pendientes de la casa, hacerte un chequeo médico, y así, innumerables propósitos que vamos dejando con el pasar del tiempo, inclusive a veces hasta nos burlamos diciendo que venimos arrastrando propósitos desde hace ya varios años.
Comienza enero y como por arte de magia, tu mentalidad se convierte en todo positivo; te levantas temprano, sales a correr al parque, te alimentas sanamente pues tu refrigerador viene siendo una sucursal de alimentos verdes y hasta el frutero está lleno de diversas piezas nutritivas. Sales temprano para ir a tu trabajo, inclusive puedes soportar hasta el agua fría por si olvidaste abastecerte de gas para calentar tu baño. Todo está reflejado en un gran cambio de actitud.
Pasan las primeras semanas; logras ver un pequeño cambio en tu cuerpo, pues la dieta que comenzaste, ha empezado a surtir efectos, la ropa te queda un poco holgada, aunque a vista de los demás pareces enfermo y ya te lo han dicho, algo que no te agrada del todo. Aunque sigues llegando temprano a trabajar, algunos días no tanto, porque el frio te ha hecho quedarte un rato más en cama. Ya no eres tan constante para ir a correr o asistir al gimnasio, uno que otro día te lo has pasado por alto. Al fin que es solo un día te dices.
Pasan más semanas, lo poco que habías ahorrado, lo ocupaste para un imprevisto, además de que te diste un “gustito” en las tiendas departamentales, pues no pudiste dejar pasar la tan esperada venta nocturna, justificándote con el tan celebre “es que lo necesitaba”. Llegan las vacaciones de Semana Santa y te endeudaste con la tarjeta en ese fin de semana largo, pues te fuiste unos “diitas” a una playa cercana. Adiós ahorro, bienvenidas las deudas.
A mitad de año, ni quien se acuerde de correr o hacer series en los gimnasios; el peso que habías perdido ha regresado, pero no hay problema, porque la ropa que tenías guardad porque ya se te caía, nuevamente te queda ajustada y al molde según tú. No te apura que se te salga un poco la lonja, pues al fin que ya sabes cómo bajarla. Aquel chequeo médico tuvo que esperar, porque según tú no tenías dinero y además ya te sentías mejor de aquella vieja afección.
Pasan más semanas, pero las tareas pendientes de casa, siguen igual, no has hecho nada, es más, por la mañana te acuerdas y en la tarde las olvidas, pasando así los días, las semanas y los meses, pero de que las vas a terminar haciendo eso es seguro, cuando y como no lo sabes, ese día llegara, nada más es cosa de que te acuerdes de hacerlo. Vas postergando las cosas, sin saber porque sigues sin cumplir aquel propósito.
Vienen las fiestas patrias y como decirle que no al pozole y los chiles en nogada, al fin que ya estas “llenito”, pero no te agüitas. Tu lema actual es que solo falta que llegue Día de muertos par que ya sientas que se acabó el año. Aquellos propósitos que hiciste el año pasado para cumplirlos durante el año reciente, quedaron totalmente en el olvido. Pero este fin de año tenemos una nueva oportunidad.
El año se nos fue, estamos en los últimos días y por supuesto que es hora de hacer o renovar nuestros propósitos. Qué importa que no los hayamos cumplido o dejado a la mitad. Tengamos la actitud de renovarnos una vez más. Así es que cerremos los ojos y pidamos de todo corazón que este año si logremos nuestros objetivos. Vivamos juntos el aquí y el ahora.

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