¿Y qué pasó con el partidote?

Pachuca, HGO.

Ago 19, 2017

A Criterio de

¿Y qué pasó con el partidote?

¿Quién gana y quién pierde?

Aunque de manera formal la Asamblea priísta terminará mañana, en realidad parece que el destino de las candidaturas priístas para el 2018 está echado, pues la casta tricolor que siempre pasa por las plurinominales sin ensuciarse en una campaña electoral al final de cuentas perderá esas posiciones privilegiadas y tendrán que enfrentar las urnas para demostrar su valía.
A cambio, los grupos disidentes del tricolor que se negaban a terminar con los candados para quienes aspiran a ser candidatos a la Presidencia en el PRI, cedieron y ahora, con una aparente dedicatoria, la maniobra para acabar con el candado que exigía militancia de diez años para dicha candidatura pasará a la historia.
¿Quién gana y quién pierde? Aunque las cuentas no serán hechas sino en unas semanas, cuando está muy cantada estrategia para darle lugar a Aurelio Nuño o José Antonio Meade como potencial candidato tricolor a la Presidencia de la República se consume.
¿Nuño? ¿Meade? ¿Disciplina partidista? Alguien podría recordarle a los tricolores que ni la máquina funciona igual que hace dos o tres décadas ni la militancia debe ser muy feliz de apoyar a una persona que no ven identificada con el tricolor.
No vayamos lejos, Alfredo del Mazo Maza, pese a tener linaje tricolor, es un dandy de esa casta que no se ensucia los zapatos con trabajo a ras de piso; por eso su pírrico triunfo en Edomex en el fondo no sorprende a nadie.
¿Ajenos al tricolor? En Pachuca los priistas deben tener muy presente a Eleazar García, el priísta más blanquiazul que haya postulado el PRI; con un gran esfuerzo lograron que ganara la elección, pero su pésima gestión, soberbia, ajena al PRI y a los intereses de las bases, erosionó la confianza ciudadana y la identidad partidista. El resultado es que hoy el PAN gobierna la capital hidalguense, gracias a la pésima gestión de Eleazar García.
Así pues, el bisoño Nuño o el empanizado Meade pueden repetir la historia pero, pareciera que a la dirigencia nacional del PRI parece no importarles nada de ello, salvo mantener, de una u otra forma, el control de la Presidencia, mediante un candidato sin identidad tricolor pero con resultados.
¿Acaso olvidan que el primer requisito para que los simpatizantes y militantes de un partido voten por su candidato se necesita identidad?¿Quién irá a fondo para promover el voto en favor de su candidato si es uno que no sienten suyo? ¿El voto duro no es un piso suficiente para después ir por los indecisos? ¿Quién les dijo que el proceso es a la inversa? ¿Vale la pena el riesgo?
Y remato con la pregunta que inicia esta opinión ¿y dónde está el partidote, el que ganaba elecciones aun postulando a un burro? ¿Dónde la maquinaria aplastante que podía moverse para ganar, sí o sí, una elección, o dos, o diez?
Aclaro, ni soy parte de un grupo tricolor, ni estoy afiliado al PRI ni tengo mi corazón con alguno de los aspirantes tricolores –ni de otro partido— que buscan la presidencia de la República.
A pesar de ser hidalguense, no siento en automático la necesidad ontológica de apoyar al secretario de Gobernación como posible candidato priísta; sin embargo creo que un candidato identificado con la militancia y su interés sería, desde mi perspectiva, el abanderado ideal.
Conozco y respeto a Miguel Osorio, sé el cariño que los priístas de Hidalgo le tienen porque empezó desde la política de altura –pegando propaganda en los postes, cuando todavía eso se podía— y es un priísta de hueso tricolor.
Pero creo que también Eruviel Ávila tiene esa historia de identidad partidista, que Manlio Fabio Beltrones es también reconocido y querido por la base tricolor y que serían, cualquiera, el abanderado ideal.
Pero yo no decido, las bases y los grupos tricolores deciden sobre su partido y sólo ellos disfrutarán de sus aciertos o vivirán con sus errores. En mi opinión, si de entre Nuño o Meade surge el candidato del PRI a la Presidencia de la República, la disputa por ganar 2018 será entre AMLO y el abanderado del PAN, o de entre AMLO y el abanderado del Frente Opositor. Pero esto es sólo aventurar un pronóstico.

 

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