La inocente polvorita

Anselmo Estrada Alburquerque

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Julio 1, ¿realidad o engaño?

jueves, 28 de junio de 2012
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El ambiente para que la votación ciudadana de este domingo supere en cantidad a las cuatro anteriores elecciones presidenciales—de Salinas de Gortari a Felipe Calderón—es propicio debido al interés despertado en diversos núcleos de la sociedad mexicana, pero surge la expectativa de probables manejos ilegales con las urnas y las casillas.

La desconfianza sobre resultados de los comicios es producto de las viciosas maniobras realizadas durante décadas por los aparatos gubernativos del PRI, culminados en 1988 cuando “se cayó el sistema” que favoreció con abultado marcador a Carlos Salinas de Gortari, 9 millones 687 mil votos, contra los casi seis millones obtenidos por Cuauhtémoc Cárdenas.

Era evidente y el tiempo lo ha comprobado que Cárdenas obtuvo mayoría de sufragios. Sin embargo, la Comisión Federal Electoral, que presidía el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett, infló los paquetes para otorgar el triunfo al candidato priísta, con 50 por ciento de los sufragios depositados por 19 millones de electores. El padrón, en 1988, constaba de 38 millones.

En 1994 con la instauración del Instituto Federal Electoral (IFE) se iniciaron procesos más o menos confiables. Sin embargo, sin la vigilancia adecuada prosiguieron las marrullerías priístas e imitadas en las elecciones de 2000 y 2006 por los panistas.

A pesar de los cambios, se habla de los artificios que funcionarán esta semana, lo que da pie para preguntar si el 1 de julio las elecciones serán una realidad democrática, respetuosa, o uno de tantos engañosos actos manipulados por el gobierno en turno.

¿Valdrá la pena narrar lo sucedido durante la jornada para elegir gobernador de Hidalgo en 1999?

Unos días antes de los comicios, funcionarios y empleados del Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH) pidieron a sus amigos íntimos que invitaran a sus padres, tíos y hermanos para “ayudar” en “tareas electorales”.

Los invitados llegaron después de las siete de la noche-- del domingo electoral—a oficinas del IEEH, donde el invitador les entregó, a cada uno, una ánfora atiborrada con boletas, debidamente sellada, pidiéndoles firmar papeles, con nombres diferentes, supuestamente remitidas desde uno de los municipios pertenecientes al distrito electoral de Pachuca.

Ese truco dio resultado: se abultó la votación, pese al abstencionismo, a favor del candidato del PRI, Manuel Ángel Núñez Soto, tal como sucedió en 1988 con las maniobras realizadas por la Comisión Federal Electoral que encabezaba Manuel Bartlett, actual candidato del PRD a senador plurinominal.

Nadie sabe con certeza, salvo los mapaches con tecnología de punta, qué sucederá la tarde de este domingo en todo México.

Con un padrón de 79 millones de ciudadanos, de cuyo total, más de quince millones son jóvenes, el sufragio de las masas puede cambiar el rumbo político de nuestro país.

No obstante, las carretadas de dinero del erario público ya ruedan principalmente por los caminos rurales del territorio nacional.

 

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