La inocente polvorita

Anselmo Estrada Alburquerque

0
Votos
Nota Aburrida
Nota Interesante
Hablando de lectura...

jueves, 5 de julio de 2012
Comparte esto en Facebook
Comparte esto en Twitter
Comparte esto en Digg
Enlarge Font
Decrease Font

El perfil cultural de Enrique Peña Nieto, muy pobre a partir de su dislate en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde dijo haber leído solamente la Biblia, y no recordó los títulos de otros dos ni el nombre de los autores (uno, el del recién fallecido Carlos Fuentes, quien descalificó al candidato del PRI), ha sido analizado desde el domingo pasado por periodistas y comentaristas del mundo de habla hispana.

Han salido a relucir los antecedentes del “virtual” presidente de México: político que sólo ha pasado de diputado local a funcionario del gobierno del Estado de México e inmediatamente a gobernador de esa entidad, con virtual—esta sí—poca experiencia en asuntos de Estado.

Los analistas internacionales, sin embargo, le dan a Peña Nieto grandes expectativas de popularidad por su juventud y la fama de su bella esposa, conocida en el medio artístico como La Gaviota.

No obstante, en la prensa mundial se destaca el rechazo de grandes masas ciudadanas hacia la elección de Peña Nieto, sobre todo de los jóvenes integrantes del movimiento #YoSoy132, y la constante crítica relacionada con el nivel intelectual del priísta.

Relacionado con lo anterior, conviene resaltar el hecho de que, recientemente, seis alumnos de primaria del colegio Progreso de Obregón-- del municipio hidalguense del mismo nombre-- obtuvieron primer lugar en el concurso nacional de lectura ante 43 mil 618 escuelas indígenas, rurales, urbanas y privadas. Uno de esos niños ha leído ¡36! libros en seis años. Los demás tienen promedio de seis obras anualmente.

Según estadísticas, si la lectura de libros en México es de dos libros por persona, los muchachos de Progreso de Obregón poseen altísimo porcentaje.

El equipo triunfador denominado José Saramago, lo integran Paulina Montserrat Olguín Olguín, Israel Levit Hernández Daza, Marian Monroy Calva, Alexa Gómez Calva y los gemelos Elba Gabriela y Eloy David Lugo Sánchez; la profesora Adriana Sotuyo Chávez y la madre de familia Sonia Calva Ramírez coinciden que es indispensable leer dos horas al día o determinado número de páginas. Es la formula perfecta, porque si no leen se aburren, dice.

Los jovencitos recibirán una estatuilla para la escuela, equipamiento de su biblioteca, y para su aula de medios; becas para directores, diplomas a cada uno de los profesores y la presentación del proyecto José Saramago en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil 2012.

Hay mil modos para incentivar el gusto por la lectura. Por ejemplo, en Brasil, los presos podrán rebajar 48 días por cada año de condena si leen al año 12 obras literarias, pero deberán presentar una reseña por libro leído que será evaluada por autoridades penitenciarias,

Con esta ley cada recluso tendrá un plazo de hasta 30 días para leer un libro y podrá probar hasta un máximo de 12 títulos por año, con lo que al final logrará reducir 48 días por cada año de condena.

¿Qué debemos hacer en México?

 

Comentarios

  • Campaña de Lectura
    por CORRECTOR, 05/07/2012 14:29
    DesaprueboApruebo
    +0

    Bien Don Anselmo: Es cierto que si todos leyeramos haríamos un pueblo culto y sin tantos problemas.

    Sin duda es necesario que el gobierno impulse una campaña para que todos lean. Hace tanta falta....ojala alguien hiciera algo.

  • El hábito de leer en los tiempos actuales
    por Un lector constante, 05/07/2012 10:50
    DesaprueboApruebo
    +0

    Que grato resulta enterarse, entre toda la debacle social, cultural, etc. de los tiempos actuales, que en un grupo de niños de primaria de una ciudad del interior de nuestro Estado, logró destacar en una actividad tan importante como la lectura.

    Esta actividad tan importante ha perdido su sentido para muchas personas. Quienes tenemos la oportunidad de trabajar en labores de capacitación, nos percatamos con tristeza de que los jóvenes de ahora, así como muchos adultos, leen mal, y de lo que leen, entienden la mitad.

    Obviamente, existen muy honrosas excepciones. Sin embargo, el leer mal debiera ser la excepción.

    Muchos integrantes de la población infantil y juvenil no lee, sencillamente porque en su casa sus padres tampoco tienen ese hábito.

    Si bien no todas las actividades pueden gustarle a todo el mundo, el hábito de leer debiera ser tan importante como la higiene diaria, la vestimenta propia y adecuada, es decir, una labor que debiera realizarse diariamente y de manera constante por todas las personas.

    Cuando les pido a esos jóvenes y adultos que escriban, de puño y letra, sus ideas acerca de un tema, me percato de la falta de vocabulario (y por consecuencia, de la ortografía asociada a las palabras empleadas).

    Y al preguntarles si alguna vez leen, la mayoría me comenta que lo hace muy rara vez, y sólo de aquellas cosas que les llaman la atención, como deportes o espectáculos.

    Con el advenimiento de la sociedad digital, los jóvenes leen páginas de internet, muchas de las cuales tampoco están correctamente escritas.

    Y con la limitante de palabras para enviar mensajes de texto a través de los celulares, la tendencia a recortar palabras sin criterios gramaticales hace que prácticamente en cualquier texto muchos jóvenes escriban con una mezcla extraña de abreviaturas creadas por ellos mismos, independientemente de los modismos en boga, muchos de los cuales son aberraciones lingüísticas por sí mismas.

    De la misma manera que la vestimenta y el comportamiento de una persona nos permite presumir su nivel social, podriamos decir lo siguiente: a quien lee, se le nota.

    Se aprecia en sus expresiones verbales, el manejo de un amplio vocabulario y en su capacidad de expresar conceptos abstractos y construir y explicitar ideas.

    Lamentablemente en este país, la cultura no llama la atención, y no hace millonario a nadie.

    En el ánimo de quien otorgue su atención a estas líneas, dejo , a manera de reflexión, el viejo adagio que reza: “El que lee mucho, ve mucho, sabe mucho, y anda mucho”.

Opina sobre este artículo

Nombre   Email  
Título
Opinion