La Silla
Manuel Baeza
Me explico: ya no hay robo de urnas, ya no hay golpes y corretizas afuera de las casillas, ya no hay personajes intentando meter tacos de votos, ni operaciones carrusel, donde un grupo de personas era llevada a votar a diferentes sitios con la complacencia de las autoridades.
Porque esas irregularidades existían y yo fui testigo de ellas. De joven me tocó vivir una época donde cuidar casillas era algo casi heroico, donde a los representantes de partidos nos daban cursos intensivos de cómo evitar fraudes; una época donde había que acompañar al presidente de casilla a entregar los paquetes ya contados a los comités distritales o municipales para evitar que se los llevaran a otro lado, y luego se hacían campamentos de domingo a miércoles frente a las oficinas electorales para asegurar su resguardo.
Hoy, con orgullo, puedo decir que eso ya no ocurre; y si ocurre, es un hecho aislado.
No todo, sin embargo, está resuelto en los procesos. Hoy nos encontramos que si bien ya no hay robo el domingo electoral, si existen presiones de partidos y gobiernos hacia los electores desde mucho antes de las campañas. El compro de votos, si se le puede decir así, lo hacen los gobiernos desde años antes de la jornada electoral.
Las presiones son orquestadas con mucho tiempo y su resultado se refleja en las urnas.
Hoy tenemos que felicitaros por dar un paso adelante, pero debemos comenzar a resolver un problema diferente. Que exista equidad antes de la votación.



Opina sobre este artículo




