
Por: Arturo Cruz I Pachuca
Ya sin máscara, tras haberla perdido el año pasado, el trabajo del joven ha gustado al público aficionado, quien le ha reconocido el esfuerzo arriba del ring; sin embargo, ha desarrollado una intensa rivalidad con El Payaso Arenita, ambos ya no pueden verse sobre el cuadrilátero de la arena Afición.
El público conocedor de la arena Afición ha seguido de cerca esta rivalidad, y le gusta la lucha que desempeñan ambos gladiadores hidalguenses; por un lado, los niños apoyan de manera fiel al Payaso Arenita y le dan su respaldo como ídolo local; sin embargo, El Lunático no se anda por las cuerdas, él quiere una oportunidad para enfrentarlo.
En los últimos encuentros, donde ambos luchadores se han visto las caras, han demostrado que cada uno tiene una lista variada de castigos, llaves, y movimientos; ambos se encuentran listos y preparados para soportar la responsabilidad de un encuentro mano a mano, y que la gente ha pedido en la arena Afición en una lucha estelar.
El Payaso Arenita ha demostrado su experiencia sobre el cuadrilátero, sabe controlar su cuerpo, hacerse ágil a favor del viento, sabe llavear con fuerza y volar con agilidad, eso le ha hecho un retador peligroso y un rival de cuidado.
El Lunático ha demostrado ser un rudo con carisma, de trato amable con la afición y con una fuerza dotada que le gusta aplicar en la variedad de castigos que impone a sus rivales, quizás sea uno de los luchadores jóvenes con mayor trabajo de gimnasio de la arena Afición, y eso se nota en su desempeño.
Si bien, El Lunático es un rudo que maneja a profundidad el estilo de lucha aérea, ha sabido arriesgar su vida con lances.



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