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Cazan proxenetas a jóvenes y niñas

Proxenetas, en La Merced y la TAPO - Agencia Reforma
Según un estudio de campo de la organización civil Brigada Callejera, fueron levantadas en terminales de autobuses
lunes, 28 de junio de 2010
Por: Óscar Balderas I Agencia Reforma
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En La Merced, uno de los varios corredores dedicados al sexoservicio que hay en el Distrito Federal, hay cerca de tres mil mujeres, además de 400 menores de edad, obligadas a prostituirse.

Todas ellas, según un estudio de campo de la organización civil Brigada Callejera, fueron levantadas o enganchadas en terminales de autobuses de la capital, principalmente en la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO).

Según testimonios recabados por Reforma entre sexoservidoras, así como de la propia Brigada Callejera, en los pasillos de la TAPO son enganchadas jóvenes en extrema pobreza por grupos de explotadores, quienes eligen víctimas de entre los diez y los 19 años de edad.

El común denominador de las mujeres es que provienen de comunidades paupérrimas, que ven en la Ciudad de México una oportunidad de superar la pobreza.

“Han escogido a la TAPO porque aquí llegan camiones de pueblos muy pobres”, aseguró Elvira Madrid, directora de Brigada Callejera, asociación civil que lleva 22 años de lucha contra el trabajo sexual forzado. “La mayoría no sabe leer ni escribir”.

Una vez en poder de los explotadores, las mayores de edad o menores que aparentan más de 18 años con maquillaje y un atuendo sugerente, son paradas previo “acondicionamiento psicológico” que incluye violación, abuso sexual y golpes, en calles de La Merced, Sullivan, Tlalpan y Buenavista, narraron sexoservidoras que han pasado e incluso que viven en esa mala experiencia.

A las menores se les proporcionan documentos falsos, como la credencial de elector, aseguró La Lore.

Las mujeres deben someterse a jornadas extenuantes con el único propósito de reunir las cuotas que les imponen los lenones. A razón de cien y un máximo de 350 pesos por sexoservicio, deben reunir, en promedio, cinco mil pesos.

Si en la primera jornada --de las 8:00 a las 20:00-- no han reunido la cuota, son enviada a otro punto, como Sullivan, de las 21:00 a las 5:00 horas del día siguiente.

A las niñas, de entre diez y 15 años, los proxenetas las mantienen cautivas y las prostituyen dentro de los mismos hoteles que, afirman, sirven como cuartel general o casa de seguridad. Éstas son destinadas a clientes asiduos que gozan de la confianza de los lenones.

“Hay hoteles como el Liverpool o El Hispano donde todas sabemos que hay niñas secuestradas; las tienen del cuarto piso para arriba y no pueden ni asomarse a la calle. Las tienen ahí para que si se quieren escapar no tengan de otra más que aventarse de la ventana y morir.

“Cerca de las ocho o nueve de la noche, si uno contrata una habitación en el tercer piso, se pueden escuchar clarito los gritos y el llanto de las niñas que golpean porque no cubrieron su cuota”, narró La Morena, quien ahora trabaja de forma independiente pero asegura haber sido secuestrada y obligada por sus captores a prostituirse durante años.

De acuerdo con Madrid y los testimonios recabados por Reforma, en la TAPO operan dos bandas perfectamente identificadas: Los Güeros y Los Tenancingo.

Los integrantes de estas bandas, coinciden los testimonios, son jóvenes bien vestidos, con joyas ostentosas y conducen automóviles de último modelo.

Reforma realizó seis recorridos en distintos días durante las tres primeras semanas de junio en la terminal de autobuses; ahí, se observaron grupos de dos o más hombres deambular por los pasillos, mirando con atención a mujeres solas.

No viajan ni adquieren boletos en las taquillas; caminan por horas en círculos y siguen a las pasajeras desde la zona de llegadas hasta la entrada de la estación San Lázaro del metro, a los túneles 1 y 2 e incluso hasta la avenida Eduardo Molina, donde según Brigada Callejera, ocurren la mayor cantidad de “enganches”.

La fiscal Central de Investigación para Delitos Sexuales de la Procuraduría capitalina, Juana Camila Bautista, afirmó en entrevista que no tiene conocimiento de la existencia de grupos dedicados al lenocinio en la central.

“No tengo una sola denuncia sobre la TAPO. No tengo nada”, aseguró Bautista.

Según Madrid, la trata y la corrupción de menores no se denuncia por miedo, ya que hay policías coludidos con los proxenetas.

“¿Ya para qué denuncio? Cuando necesité de las autoridades nadie me ayudó, tuve que salirme sola de esto con ayuda de Brigada (Callejera), ¿ahora para qué?, ¿para que los mismos policías le den mi nombre a los ‘padrotes’ y me busquen?

“Yo sé que entre ellos se pasan información, luego se saludan aquí en la calle, ¿con ellos voy a denunciar?”, expresó La Morena. [c]

 

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