El país del revés

Carlos Muñoz Moreno

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Adicción televisiva

miércoles, 9 de octubre de 2013
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Concluyó, tanto en México como en Estados Unidos la temporada final de Breaking Bad y, aunque esta no es una columna dedicada a la televisión debo confesarme un adicto a este serial norteamericano que atrapó mi interés de principio a fin, serial que además se convirtió en un éxito enorme en Estados Unidos y que por desgracia en México se ignoró casi por completo, con transmisiones desfasadas, en horarios diversos y a últimas fechas casi imposibles de seguir, en canales de paga y sin que una gran mayoría tenga acceso a la calidad de este producto.

¿Cómo me cautivó Breaking Bad? Primero con un promocional que anunciaba la serie teniendo a Bryan Cranston como protagonista. A este actor sólo lo recordaba en el papel de Hal, padre de familia en la serie de comedia Malcom in the Middle. ¿Podrá un comediante lidiar con un papel así? Me pregunté y eso me hizo acercarme a la serie.

De allí todo fue mirar y ser cautivado. Una premisa diferente donde un frustrado profesor de química, al ser diagnosticado con cáncer pulmonar decide aprovechar sus conocimientos para convertirse en productor de metanfetaminas emprendiendo un camino hacia el mal, forjándose un alter ego –Heissenberg— que es un mito en las calles y una leyenda entre traficantes, hasta que él a sangre y fuego y a lo largo de cuatro temporadas se hace de su propio negocio siendo dominado por Heissenberg y disfrutando su faceta más oscura.

Para mí la serie se sintetiza en el capítulo final cuando Walther, el protagonista, perseguido por la justicia, se encuentra con su mujer y reconoce que aunque siempre afirmó que hizo todo por dejar a sus hijos seguridad financiera una vez que muriese, hizo todo porque le gustaba, porque siendo un mafioso, traficante, asesino, despiadado, se sentía pleno, se sentía poderoso: “lo hice por mí”, confiesa a su esposa.

No puedo contarles más porque doy por sentado que si no la han visto, podrían intentar buscarla en televisión o en internet. Cuando comencé a verla era una epopeya hallar el día y la hora de la programación en televisión y de pronto desapareció. Luego de un tiempo la descubrí en Netflix y en maratónicas sesiones la disfrute a la hora y el día que yo quería. Salvo los capítulos finales podrán encontrarla allí sin problema y sin duda disfrutarán televisión inteligente, distinta y con propuestas interesantes. Prueben.

FUTURISMO TEMPRANO

Mi estimado Jorge Martínez habla de futurismo pues, aunque en 2014 no habrá procesos electorales, bien sabemos que los aspirantes a congreso federal y por supuesto a la gubernatura ya se mueven con apremio para ubicarse entre la caballada. Menciona a los Senadores Omar Fayad y David Penchyna –el primero con mejor posicionamiento y calificaciones que el segundo— así como a Nuvia Mayorga, pero olvida al grupo Huichapan con Jorge y José Antonio Rojo como serios aspirantes, así como al diputado Víctor Velasco. De PAN y PRD estoy de acuerdo, la caballada va de flaca a inexistente. Yo esperaría que con las modificaciones legales a la legislación electoral crezca algún proyecto personal, ciudadano que quizá amalgame las aspiraciones de los votantes. Falta tiempo, pero sobran ambiciones.

 

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