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La ambición de Elizondo

Considerado el autor más inclasificable de la narrativa mexicana, Salvador Elizondo es recordado a 85 años de su nacimiento como el escritor que visitó todos los géneros literarios, como la poesía, el cuento, la novela, el teatro, el ensayo, la autobiografía y el diario.

Vista en el contexto de la literatura mexicana del siglo XX, su obra es uno de los proyectos más ambiciosos, destaca la Enciclopedia de la Literatura en México.

Nació el 19 de diciembre de 1932, en la Ciudad de México; hijo de Salvador Elizondo Pani, diplomático y productor de cine, se cuenta que desde muy joven tuvo contacto con el cine y la literatura.

De acuerdo con el sitio escritores.org, estudió artes plásticas en la Ciudad de México y literatura en las universidades de Ottawa, Cambridge, La Sorbona, Peruggia y la Nacional Autónoma de México (UNAM); fue fundador de las revistas S.NOB y NuevoCine.

Creada en 1962, la revista S.NOB publicó siete números, en los que mediante secciones fijas y un tono humorístico integraban cuentos, fragmentos de novelas, ensayos, notas chuscas, reseñas de libros y criticas de cine, artículos sobre música y músicos, collages, caricaturas, entre otros.
En la dirección editorial trabajó al lado de Juan García Ponce y Emilio García Riera, para así integrar un equipo de colaboradores encabezado por Jorge Ibargüengoitia, Tomás Segovia, José de la Colina, Juan Vicente Melo, Alejandro Jodorowski y Leonora Carrington.

Para el narrador Antonio Ortuño, la publicación era una “especie de coctel de mala leche y bellas artes”, lo cual funcionó “como un escupitajo contra el tedio cultural de los años sesenta, dominados por el discurso ultranacionalista y el más huero panfletarismo político”.

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Su obra ficcional, conformada por Farafeub o la crónica de un instante, novela de 1965 con la que obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia, se completa con libros como Narda o el verano, de 1996; El hipogeo secreto, de 1968; El retrato de Zoe y otras mentiras, de 1969; El grafógrafo, de 1972; Camera lucida, de 1983, y Elsinore: un cuaderno, de 1988.

Desde que apareció Farafeub, apunta el escritor Daniel Sada, Elizondo proyectaría una idea de escritura que “pondría relieve la subjetividad de la vida interior, ya con la convicción de que las aficiones ocultas, así como el sueño, la memoria, la crueldad, el éxtasis y la fantasía propias 
eran superiores al mundo 
exterior”.

En 1965 desarrollaría el filme experimental Apocalipsis 1900, con una duración de 25 minutos se proyectó una sola vez en el IFAL, para posteriormente ser archivada en el estudio del escritor por más de 40 años; para 2007, Gerardo Villegas la rescataría para el documental “El extraño experimento del profesor Elizondo”.
Diarios. 1945-1985 es el tomo editado por el Fondo de Cultura Económica en el que, a través del prólogo de la fotógrafa Paulina Lavista, su esposa durante 37 años, Salvador Elizondo trazó sus principales obsesiones e intereses humanos, culturales e históricos.

Sin sufrimiento y rodeado por su familia, murió en su cama, el 29 de marzo de 2006, en la Ciudad de México, según dio fe su esposa Paulina Lavista.

 

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