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Abróchense el cinturón

Alerta! Las estadísticas que se han dado a conocer no auguran un desempeño económico favorable para nuestro país. En los últimos días, se han hecho públicos datos que, considero, son algunos de los signos vitales de la economía mexicana y nos revelan la situación real de lo que está pasando. El primero de ellos son las ventas de los supermercados, los cuales no experimentaron un incremento como lo venían haciendo. Información de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales reportó en marzo un crecimiento de 0.6 por ciento en ventas. Se pudiera argumentar que, en comparación con el año pasado, la Semana Santa no cayó en marzo, sino en abril, pero de todos modos ya no se vio un crecimiento y se comienza a ver que la tendencia puede ir a la baja. Otro dato que llama la atención es la estadística de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores, que en su reporte del mes pasado presenta datos negativos en comparación con las ventas registradas en el mismo periodo de 2018. En la comercialización de vehículos ligeros, en lo que respecta a los subcompactos, se vendieron mil unidades menos, de igual manera en el caso de los compactos, de los cuales se comercializaron 3 mil 419 menos; los de lujo y deportivos, 155 y 162 menos, respectivamente. Si vemos los datos del Inegi, en este mes se observa un mínimo incremento en el Índice de Precios al Consumidor en el rubro de mercancías y servicios.

Estamos –y sin hacer un gran análisis de tasas de interés, mercado cambiario, venta de bonos, Producto Interno Bruto y demás parámetros económicos– ante unas simples pero importantes señales, al menos las más prácticas de entender. El hecho de que se dejen de comprar automóviles significa que los ciudadanos ya no cuentan con las posibilidades de adquirir este bien o de poder contar con un crédito que les permita pagarlo. Por otro lado, el que disminuyan las ventas en los supermercados puede ser muy preocupante porque quiere decir una caída real en el poder adquisitivo de la población; por el contrario, vemos cómo crece el Índice de Precios al Consumidor, y significa que cada día los costos de productos y servicios irán en aumento, lo que impactará a los otros dos indicadores que mencionamos. Desafortunadamente, conforme avanzan los días, en materia económica no se ve una política que permita aumentar la productividad del país. De nada servirán los programas sociales que se anuncian si la economía no va por buen camino. No habrá una mayor recaudación de impuestos y, por ende, los presupuestos de las dependencias y los estados se verán afectados. Poder levantar una economía como la nuestra no se logra de un año para otro, de ahí la importancia de que se tomen las mejores decisiones; de lo contrario, en pocos meses veremos todos los efectos negativos de las mismas. Por el momento, a abrocharse el cinturón, literalmente, por que todo parece indicar que esto apenas empieza.

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