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Barbarie para no olvidar

Las fotos son dantescas: de bolsas de plástico negro emergen seis cuerpos humanos. Ninguno de ellos tiene cabeza, ni pies, ni manos.

Algunos están totalmente desnudos; a otros, los verdugos los despedazaron vestidos.

El pasado 8 agosto, un horror inédito hizo acto de presencia en Uruapan, Michoacán. A las 5:20 de la mañana, automovilistas que iniciaban el día reportaron al 911 que había cuerpos colgados de un puente vehicular, “y algunos tirados sobre el pavimento”.

El moderno infierno de México comenzó en Uruapan el 7 de septiembre de 2006, la noche en que un grupo de hombres armados dejó sobre la pista del table dance Sol y Sombra las cabezas de cinco personas. Esos hombres abandonaron junto a las cabezas una cartulina: “SOLO MUERE QUIEN DEVE MORIR. SEPANLO TODA LA GENTE. ESTO ES: JUSTICIA DIVINA”.

Aquella cartulina era el debut en sociedad de La Familia Michoacana. Tres meses más tarde, Felipe Calderón inició en aquel estado el primero de los “Operativos Conjuntos”: comenzó ahí la sangrienta “guerra contra el narco”.

Trece años y decenas de miles de muertos después, vuelve a ocurrir en Uruapan un hecho sin precedentes: la policía encuentra nueve cuerpos desmembrados en la esquina de Bulevar Industrial y el Libramiento Oriente. A un kilómetro de distancia, aparecen siete cadáveres más, entre ellos, el de una chica atada y amordazada, así como el de una mujer a la que le vendaron los ojos, le taparon la boca, y le ataron las muñecas con un lazo amarillo.

Más allá, en Prolongación Magnolia, aparecen minutos más tarde, también dentro de bolsas, otros tres cuerpos balaceados.

Diecinueve cadáveres en total, y una narcomanta del Cártel Jalisco Nueva Generación, CJNG, que dice que “así van a quedar” todos aquellos que colaboren con “Chatarra, Ronal, Ratón, Moto, Monoverde, Maniaco y Fillos”: los operadores de Los Viagras.

“Gente bonita siga con su rutina”, se lee al final del “boletín del narco”.

Testigos señalaron más tarde que hombres armados vigilaban la escena desde motos, taxis, camionetas. Entre las víctimas había meseros, comerciantes, un músico, un pasante, un cerrajero, un ama de casa…

Solo en cuatro de los casos los familiares reportaron la desaparición. La de dos de las víctimas fue informada el 4 de agosto —cuatro días antes del hallazgo. La de otra más se denunció el día 6. Uno de los desaparecidos fue visto por última vez el 28 de julio, lo que llama la atención de los investigadores: creen que esta víctima pudo ser presionada para que revelara el nombre y la ubicación de algunos de sus compañeros de desgracia.

Por la manera en que se hallaron los cuerpos, se cree que las víctimas fueron “levantadas” por al menos dos células de sicarios: estas células las habrían llevado a un sitio determinado para interrogarlas. La operación del grupo criminal se extendió a lo largo de once días, desde la desaparición de la primera víctima, hasta la madrugada en “el puente del terror”.

Los Viagras, organización dirigida por los hermanos Sierra Santana, anunciaron el 18 de julio una cacería de miembros del CJNG. Aliados alguna vez en la guerra contra Los Caballeros Templarios, estos grupos han sostenido en los últimos meses una serie de cruentos enfrentamientos. El motivo: la diputa por el tráfico de drogas sintéticas y la incursión de Los Viagras en el robo de combustible.

El pasado 19 de mayo una emboscada en un camino de terracería dejó diez muertos y tres heridos. Tres días más tarde, sobre la carretera libre Uruapan-Lombardía, se registró una nueva balacera. Comenzó a las dos de la tarde, duró una hora, y no apareció autoridad alguna. El saldo fue de diez muertos.

Como ocurre en el resto del país, Michoacán está viviendo el año más violento de su historia. En el primer semestre de 2019 los homicidios subieron 14.2%, en relación con el año anterior. A Uruapan no le fue mejor: entre enero y junio, los homicidios crecieron 175%.

El 1º de julio llegaron al estado 100 elementos de la flamante Guardia Nacional. El lunes 5 de agosto el gobierno federal envió 100 elementos más. Su función, hasta el momento, ha sido patrullar y establecer “filtros”.

A tres días de la llegada de los refuerzos, el crimen organizado recibió a la Guardia con una escena que no hay manera de sacarse de los ojos. Una escena de barbarie para no olvidar.

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