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Concierto para violín, Tchaikovsky

Para mi hermanito León Ruvalcaba.

1) Escucho el concierto para violín de Tchaikovsky Opus 35 en D mayor, es un deleite, como si el manto del universo bajara y pudieras tocar las estrellas con las manos, dudo mucho que pueda existir música más bella, las dificultades técnicas de los solos violinísticos le valieron la crítica de los violinistas de aquel tiempo, quienes decían que ya no se tocaba el violín, criticaban los acuciosos tirones que rompían en pedazos la sonoridad de los movimientos; lo cierto es que cuando se escucha el concierto para violín de Tchaikovsky, uno se convierte en una minúscula marioneta que pierde la voluntad propia para dejarse llevar por los hilos de este magistral concierto, la perfección en cada nota se asume como tal y de él emana el sentimiento más puro del ser humano, no existe nada comparado con este concierto, el virtuosismo de Tchaikovsky se nota en el esnamble de su nacionalismo del folclor ruso y en su academismo de la tradición alemana, para construir de una manera sólida la sonata, lied y rondó para cada uno de los tres movimientos, con la fuerza y la pasión trágica que caracterizó la vida de Tchaikovsky. Tienen que escucharla, todo el concierto es una enorme aventura, para los que sufren de arritmia es esencial, cada nota en el concierto es precisa, elemental, se puede escuchar el silencio, –que siempre es el secreto del poema– no me lo agradezcan, solo asomen su jodida oreja a la bocina y después del coma, si pueden, vuelvan a la vida.

2) Aira: Si algún día papá se topa con la muerte y en tus días no encuentras un rasgo que te lleve a conocerme, si en las fotos papá se muestra opaco o difuso, si en los videos que te grabo encuentras lágrimas por malares, no desesperes. Si los pájaros no alumbran con su canto una sonrisa, si el destino nos pone a prueba, hagamos tratos sabios. Si en este camino rocoso yo enfermo y parto hacia tierra fértil, busca tu sangre, ahí encontrarás la parte de padre que quizá ­–como una probabilidad muy remota– la muerte te robe. Busca en la poesía, ella te llevará al hombre que fui, no sufras brujita, las personas que se van se quedan en el aire, y recuerda que todo, absolutamente todo se vuelve memoria, es ahí donde todo permanece, consérvame ahí. No busques en las cadenas mis indicios, recuerda lo que una vez te dije: En tu corazón vive la llama de la felicidad, no dejes que nadie la apague. Busca en las palabras brujita, ahí encontrarás gran parte de mi verdad,

no hagas caso aquellos que pierden sus sueños, aquellos que los dinamitaron por sentirse desatados de todo. Busca en la música en cada nota que se escuche en los jardines. Si una vez la muerte se afana en llevarme a su cama, no llores, y recuerda, que aquellos que te amamos no podemos morir, tú nos hiciste eternos.

3) La Doncella. La última película de Park Chan-Wook, salta en Netflix como una historia retorcida como en todos los trabajos del director surcoreano, proveniente de la novela gótica Fingersmith de la británica Sarah Waters, Park traslada a una Inglaterra victoriana y una Corea de entreguerras, sumando un estatus político, de poderes sexuales que cimentan la trama en un misterio complejo parecido en sus inicios al de Hitchcock. Sus personajes son de gran vitalidad a la historia, se pueden notar las miles de entradas y salidas que caracterizan los trabajos de Park, cuando un personaje toma un rol decisivo llega otro aparentemente menos importante y da un vuelco a la trama, para después dar paso a otro con complejos más intensos, agregando grados de emoción que suman y suman, nunca restan ni desaparecen, los guiones parecen salidos de la filosofía Nietzscheana. Una obra maestra que nos sorprende en cada giro, y nos recuerda a su trilogía de la venganza, una apuesta arriesgada que sorprende a los más exigentes del cine actual.

4) La iglesia católica te prohibió la palabra, algunos judíos dieron gracias por no ser mujer, los musulmanes te cubrieron el rostro y te mutilaron el sexo. Creciste con Eva, una serpiente te incitó a la manzana, y de una costilla naciste después de la nada. Pero tú no mujer tú no. Me niego a creer tanta estupidez de un grupo de hombres, tú viniste libre a mi vida, llegaste haciendo uso de la palabra y demostraste que en tu corazón había igualdad, locura, inteligencia. Yo te quiero así, siendo mujer, y si he de cambiar el curso de la historia, quiero ser tu prisionero, aquel que por las noches domestiques con tu sexo, te quiero frágil y fuerte, te quiero mujer para saberme hombre y amarnos en la igualdad de pasiones.

5) Escriban sus comentarios, críticas y más críticas y nada de elogios a: [email protected]

 

 

 

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