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El Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios –Segunda de cuatro partes–

Al iniciar su vida dentro del Pacto Federal,  el 16 de enero de 1869, el estado de Hidalgo enfrentaba múltiples problemas, entre ellos el reducido número de escuelas, que eran entonces en toda la entidad “160 para niños y 21 para niñas”, todas de nivel elemental y concentradas en las grandes ciudades como Pachuca, Tulancingo y Huichapan. Para continuar otro tipo de estudios era necesario trasladarse a la Ciudad de México o a otras poblaciones importantes del interior de la república, y en el caso de las opciones profesionales era frecuente que se tuviera que acudir a universidades extranjeras. Recuérdese al respecto que Maximiliano clausuró la Universidad de México en 1864.

Fue esto lo que impulsó a un grupo de destacados pachuqueños a crear la Sociedad Protectora de Instrucción Secundaria, con la finalidad de abrir una escuela que, a semejanza de la Nacional Preparatoria o del Instituto Literario de Toluca, preparara a la juventud para lograr un mejor desarrollo económico en el naciente estado. Fue así que el 4 de febrero de ese mismo año –a tan solo 18 días de su creación como entidad federativa– celebran la primera sesión los doctores Miguel Varela y Marcelino Guerrero y el señor Agustín Cárdenas, en la casa del primero, a los que se aunarían más tarde el licenciado Ignacio Durán y el señor Felipe
B. Guerrero.

El día 25 de ese mismo mes y año se designó a la directiva de la sociedad,  correspondiendo la presidencia al licenciado Ignacio Durán, la vicepresidencia al Dr. Marcelino Guerrero y la tesorería a don Agustín Cárdenas, quienes de inmediato solicitaron el apoyo del gobernador Doria.

Para beneplácito de los fundadores, al día siguiente el Ejecutivo del estado no solo accedió a su petición sino, aún más, les otorgó para establecer el plantel las antiguas instalaciones del exhospital de San Juan de Dios –que deberían reacondicionarse para tal efecto– mientras tanto se dieron a la tarea de conseguir un local provisional y decidieron arrendar la casa marcada con el número 40 de la calle de Allende, frente a la plazuela del Xixi –hoy Jardín de los Niños Héroes–, donde actualmente se encuentra las oficinas del DIF estatal.

El aviso de inscripción señaló que las clases darían comienzo el 3 de marzo del propio 1869, fecha en la que por muchos años se acostumbró dar inicio a los ciclos escolares; en tal documento se hizo saber también que las materias por cursar serían Gramática latina, Gramática castellana, Francés, Lógica e ideología, Geografía, primer curso de Matemáticas, Dibujo y Escritura, que serían impartidas por los señores Lic. Pablo Téllez (juez de letras en la ciudad), Amado Peredo –en cuya memoria existe un monumento frente al primer asiento del instituto en Jardín de los Niños Héroes–Ignacio Carrasco, Lic. Ignacio Durán, Lic. Ignacio Otero, Lic. Teodoro Zúñiga, Dr. Rodrigo Ramírez y Sr. Lamberto Galván, así mismo el gobernador Doria hizo los nombramientos del Lic. Mariano Navarro como director,  Dr. Miguel Varela como subdirector, Lic. Ramón Rosales –padre de quien llegó a ser gobernador del estado en la época revolucionaria– como secretario, y como prefecto al señor Pablo Cázares.

En el mismo aviso de inscripciones se anunció que las carreras que podrían seguirse en el Instituto serían Agrimensor, Mecánico, Minero, Agricultor, Veterinario, Farmacéutico, Comerciante, Maestro de obras y diversos oficios, todas ellas en la Escuela de Artes y Oficios, y se establecieron, además, los cursos preparatorios para Medicina y Abogacía, que se impartirían más tarde en el mismo plantel.

No obstante que los maestros, como lo prometieron, no cobraron por sus servicios, fue necesario hacer algunas erogaciones, tales como renta del local, pago de personal de oficina e intendencia y otros gastos de operación, lo que hizo indispensable fijar para el primer año una colegiatura mensual de $4.00 por alumno, facultándose a los directivos para disminuir o aumentar la cuota a su criterio, incluso suprimirla cuando lo consideraran necesario.

El 3 de marzo de 1869, con la asistencia del gobernador Doria se celebró la ceremonia de inauguración del que se llamó oficialmente Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios del Estado de Hidalgo. El acto fue celebrado en el antiguo teatro  El Progreso –propiedad de don Agustín Cárdenas, ubicado al norte de la Plaza de la Diligencias hoy de la Independencia– ceremonia a la que asistieron el Gobernador Doria, los miembros de la Sociedad Protectora y los miembros de las familias más prominentes de la ya capital del Estado.

A pesar de haberse indicado como fecha para el inicio de actividades el mismo día 3 de marzo, las clases comenzaron a impartirse hasta el día 8 de ese mes. Solo cuatro alumnos iniciaron los cursos: Mariano Ramírez, Adalberto Perea, Adalberto Gómez y Alberto Cardenal, con el consecuente desconsuelo de maestros y directivos. Sin embargo, en el transcurso del ciclo escolar se inscribieron 23 pensionados por los municipios, a los que el gobierno otorgó becas, y ocho más, en calidad de supernumerarios, con lo que se alcanzó un total de 35 estudiantes matriculados.

Nacía así la institución educativa que los hidalguenses reconocieron desde entonces como la “máxima casa de estudios del estado”, misma que hoy alberga a cerca de 60 mil estudiantes en campus diseminados por toda la geografía hidalguense.

La fotografía que ilustra esta entrega corresponde al edificio del Instituto en los primeros años del siglo 20 y fue tomada por el fotógrafo pachuqueño José Alejandro Bustamante.

 

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