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Es la ideología, no la realidad, lo que mueve a Trump

La aplicación de aranceles a las importaciones que realiza Estados Unidos de acero y aluminio, parecen guiarse más por factores ideológicos y de propaganda interna que por datos derivados de un análisis económico. Por lo pronto, lo que se ha dañado es la confianza que importantes aliados tienen en Washington y eso, tarde o temprano, tendrá un costo.

Sorprende que el argumento para la imposición de esos aranceles sea reiterativa, como se ha usado en otras situaciones, de manera señalada contra México.

Bajo esa perspectiva el mundo ha abusado y abusa de Estados Unidos, el cual no ha encontrado beneficios de los acuerdos que ha establecido con otros países.

Así se ve el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) pero también el Acuerdo de París sobre Cambio Climático. En otros ámbitos la voz del mundo simplemente no es escuchada, como en Medio Oriente, donde la falta de apoyo a la determinación de Washington de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, atrajo amenazas a los países que no la apoyaron en el seno de Naciones Unidas. En el caso del acero se han lastimado alianzas históricas de Estados Unidos con la Unión Europea, con Australia o Nueva Zelandia y, desde luego, con Canadá y México.

Desde la perspectiva económica el problema parece cruzar sobre todo por China, que desde hace varios años ha producido grandes cantidades de acero muy por encima de sus necesidades internas, y el excedente lo ha colocado en el mercado mundial a precios por debajo de lo que cuesta producirlo, es decir, en dumping.

La necesidad china de atemperar su fuerte ritmo de crecimiento y luego las demandas internacionales, han hecho que se reduzca la cantidad de acero que produce la nación asiática.

También ha tenido que ver la fuerte contaminación, ya que China tiene atraso tecnológico y aún recurre en gran medida al carbón, lo mismo para usos industriales que domésticos, lo que genera contaminación fuerte.

En la recién concluida sesión del órgano legislativo chino, la misma que aprobó la reelección presidencial prácticamente indefinida, se anunció que este año será de 30 millones de toneladas el recorte a la capacidad de producción acerera de China.

En total, la nación asiática habrá reducido su capacidad de producción de acero en 145 millones de toneladas de este año a 2020. Los recortes superan el consumo estadunidense, que el año pasado fue de 107 millones de toneladas aunque solo produjo 81 millones de toneladas, situación que lo obligó a importar.

Al mismo tiempo, al menos desde junio de 2016, el precio del acero estadunidense ha tenido un sostenido avance, en concordancia con el mundial, que lo ha llevado a los 838 dólares la tonelada métrica en octubre pasado, desde los poco más de 400 dólares en enero de 2016. Es decir, con el precio al alza y sin poder cubrir sus necesidades, es difícil entender cómo es que Estados Unidos se sienta agraviado salvo por la cuestión ideológica donde el país del norte se ve a sí mismo como la potencia de potencias con derecho a todo pero sin obligaciones, donde el orden actual, que si bien mantiene desigualdades, pone reglas para tratar de que no impere la ley de la selva.

En el largo plazo Estados Unidos va perdiendo su hegemonía y múltiples análisis lo recuerdan. Se trata de un proceso ya imparable que voltea al mundo asiático, China en particular, y este forcejeo del mandatario por no perder el lugar preponderante, está destinado al fracaso, mientras muchos países pueden pagarlo caro.

De salida: Muy de dudarse que el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, haya pedido a Trump que dijera que México no va a pagar el muro que este pretende construir en la frontera común. Preocupa, en consecuencia, que el mandatario estadunidense estime que puede recurrir a la mentira involucrando a otro jefe de Estado. Y este martes visitará por vez primera la zona fronteriza para revisar los prototipos de muro. Se espera una nueva andanada de advertencia y amenazas contra México. El mandatario estadunidense no entiende que debilitando a sus aliados, él también está dejando salir al tigre.

Jorge Esqueda

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