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Farándula aldeana

En el seno del autónomo y soberano Poder Legislativo del Estado de Hidalgo ha surgido una disputa en pos de la llamada junta de gobierno. Ello ha derivado en una parodia aldeana protagonizada por las debilitadas fuerzas políticas del PRI y los bisoños escarceos de la mayoritaria diputación de Morena, grupos que han montado una mala comedia de cómicos de la legua. La junta de gobierno del congreso local es el órgano de mando desde el cual se reciben y acatan consignas de otros poderes y se dispensan las frecuentes omisiones legales.

EN EL MUNDO DE LA FARÁNDULA
Desde el 4 de septiembre de 2018 los 30 integrantes de la nonata LXIV Legislatura del H. Congreso del Estado de Hidalgo han entrado al mundo de la farándula. Por un lado, figura en el reparto priista la primera actriz María Luisa Pérez Perusquía, secundada por el actor de carácter Julio Valera y Piedras;,y por el cuadro de Morena, el avezado director teatral Humberto Augusto Veras acompañado por viejos y noveles histriones y bellas deslumbrantes tiples.
Los patrocinadores y jefes de producción de los cuadros permanecen tras bambalinas, pero son aquilatados con nombres y apellidos por el público conocedor. Aun así, prefieren el anonimato. No dan la cara para evitar malas y prejuiciosas interpretaciones.

COMEDIA EN CUATRO ACTOS
PRIMER ACTO: El 4 de septiembre se formalizaría la constitución de la LXIV Legislatura compuesta por siete partidos, 17 diputados de Morena, cuatro del PRI, tres del PAN, dos de Nueva Alianza, uno del PT, uno del PRD y otro del PES.
En uno de los entreactos, interprétese como madruguete del PRI la conformación de la junta de gobierno a su favor, pues la presidiría el primer año; el segundo año, el PAN, y el tercer año, Morena.
La primera actriz Pérez Perusquía repetiría en la presidencia de la mencionada junta, por aclamación, debido a su impecable papel en la Sexagésima Tercera Legislatura que culminó su actuación al iniciarse septiembre.
El PRI alegó cinco votos a favor. Morena no estuvo de acuerdo. Comenzaron los dimes y diretes. La función concluyó.

SEGUNDO ACTO: Corrido el telón, los actores se negaron a actuar, por las órdenes giradas tras bambalinas ante el desencanto del pueblo ávido de democracia.

TERCER ACTO: El 11 de septiembre, en medio de gran expectación, con transmisión televisiva del canal oficial del gobierno del estado, con casi dos horas de retraso se reanudó la comedia, con un soliloquio a cargo de la secretaria diputada, quien leyó parrafadas en medio del griterío de las galerías, abarrotadas de acarreados del PRI que lanzaban consignas contra los porros de Morena.
El actor de carácter Julio Valera y Piedras, la segunda actriz Maika Ortega y la eximia Luisa Pérez Perusquía imitaron a la perfección a los diputados de la oposición: trataron de tomar la tribuna e izaron carteles, con leyendas alusivas a Sosa Castelán. (¿Por qué será que aluden a Sosa? Sosa Castelán no dirige Morena, está dedicado, y lo sabe todo el mundo, desde hace treinta años a mantener a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo en los primeros lugares de excelencia mundial en el conocimiento de las ciencias y las humanidades).
Cabe destacar que Valera y Piedras hizo gala de representación dramática—vista y admirada por miles de televidentes–: subía y bajaba del escenario alentando a las porras para que no se escuchara el dictamen de la mayoría morenista.
Valera y Piedras se aventó el tiro de ir al centro del salón de sesiones de la Casa del Pueblo y abrió la puerta a las “indignadas” turbas, que en unos segundos ocuparon la más alta tribuna del autónomo y soberano Congreso del Estado de Hidalgo.

CUARTO ACTO: El director teatral Humberto Augusto Veras decretó en su calidad de presidente de la nonata 64 Legislatura una suspensión indefinida de la comedia “porque se carecen de garantías” para sesionar.
Informó que la próxima sesión será a puerta cerrada, sin público que los aplauda o los abuchee.

EL REY SALOMÓN
De un momento a otro se dice que aparecerá en Pachuca el Rey Salomón quien, aunque sea redundante, deberá decidir salomónicamente cuál de los bandos —priista y morenista—tiene la razón. A la mejor los parte en dos.

TODO UN LÍO POR UNA SONAJA
Mientras llega el Rey Salomón—o alguno de sus emisarios— que no es otro que el mero dueño de Morena y el próximo decididor de los destinos de México, estamos ante un caso singular en la historia mundial: tenemos una legislatura sin nacer, con treinta chilpayates con nombres, pero sin bautizar porque los padrinos de “los 17” morenitos y “los cinco” priistos les niegan la paternidad, todo por un juguete semejante a sonaja que llaman Junta de Gobierno.

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