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Javier Corral, ¿democracia sobre seguridad?

El gobernador panista de Chihuahua, Javier Corral, ha decidido convertirse en el defensor de la democracia y, para ello, está organizando a un grupo de intelectuales, empresarios, políticos y personalidades que, según él, limite el poder del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Dice el chihuahuense que “en cualquier democracia el poder debe tener límites, contrapesos, equilibrios…”.

Al decir lo anterior, Corral aparentemente olvida o ignora que México es, todavía, una república representativa, democrática, laica y federal (art. 40 de la Constitución), que “el pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión” (art. 41), que “los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de los órganos de representación política y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público” (art. 41-I), y que los equilibrios, contrapesos y limitantes del poder del titular del Ejecutivo son el Poder Legislativo, que se deposita en un Congreso general que se divide en dos Cámaras, una de diputados y otra de senadores (art. 50), y el Poder Judicial, que se deposita en una Suprema Corte de Justicia, en un Tribunal Electoral, en tribunales colegiados y unitarios de circuito y en juzgados de distrito (art. 94).

Corral y quienes lo acompañan en su proyecto o aventura pueden criticar al presidente, señalar sus fallas, abusos de poder, decisiones populistas y todo los que les parezca reprobable. También tienen la libertad para sugerirle qué cosas hacer. Ese es su derecho, que es el de todos los mexicanos, pero resulta imposible que lleguen a ser un grupo que limite el poder de Andrés Manuel.

Para eso existe la división de poderes, por cuya preservación debemos pelear quienes creemos en lo que dice la Constitución.

Es probable que el gobernador de Chihuahua pretenda posicionarse como el paladín de la democracia mexicana con un solo propósito: que el público olvide que como gobernante ha resultado ser totalmente ineficaz, tal como puede apreciarse en las encuestas más recientes que se han difundido.

La encuesta de CAUDAE Estrategias, difundida el 19 de febrero pasado, señala que solo 33.6% de las personas opina que Corral es capaz. Otra encuesta, realizada entre usuarios de Facebook por Arias Consultores y difundida el 18 de febrero, indica que solo 24.2% de las personas aprueban su gestión.

Y tienen razón los habitantes de Chihuahua al reprobar a su gobernador, porque ellos deben sufrir los efectos de su ineptitud, la cual se refleja en el aumento que en el último año ha tenido la actividad criminal. En enero pasado, el número de homicidios fue 28.2% mayor a la registrada en enero de 2018, el de lesiones dolosas subió 8.8%; el de feminicidios, 50%; el de delitos contra la libertad personal, 32%; el de acoso sexual, 13%, y el de violación sexual en sus dos modalidades, 16.2%.

Tal vez el gobernador quisiera presumir que disminuyó el número de robos, que pasó de 2 mil 389 en enero de 2018 a 2 mil 381 en enero pasado: un decremento de ¡0.3%!
Javier Corral haría bien en preocuparse menos por la salud de la democracia nacional y más por la seguridad de los chihuahuenses. Para eso fue electo.

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