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Negociaciones de acero

Vaya manera de terminar la semana pasada, los Estados Unidos en voz de su presidente anunció la propuesta de incrementar los aranceles en un 25% al acero y al aluminio.

Los impactos se dejaron ver de inmediato; de entrada, una caída en las bolsas de valores asiáticas y de inmediato varios países comenzaron a emitir comunicados en torno a lo que vieron como una amenaza al comercio mundial, desatándose, si esto sucede, una inminente guerra comercial.

En un principio todo indica que nuestro sector acerero se vería totalmente afectado, que seríamos de los grandes perdedores con esta decisión. Conforme avanzaron los días y analizando los datos, puedo decirles que en el caso de nuestro país el tema no está tan sencillo, y menos en el corto plazo, ya que todavía está vigente el Tratado de Libre Comercio y hay muchos factores de la balanza comercial en este sector que tomar en cuenta, he aquí unos datos interesantes: con cifras de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero, en el 2017 produjimos 20 millones de toneladas y consumimos 29.7 millones de toneladas. A simple vista podemos ver que la balanza comercial no nos es favorable, ya que para cubrir la demanda debemos importar de otros países. En ese mismo año las importaciones de acero sumaron 14.9 millones de toneladas y exportamos 5.1 millones. ¿Quién creen que es nuestro principal proveedor? Los Estados Unidos son quienes más nos venden, sobre todo laminados.

Ellos nos compran 1.8 millones de toneladas y nos venden 3.1 millones, lo que nos arroja un déficit comercial de 1.3 millones. En dólares, los últimos dos años nuestro vecino del norte ha tenido un saldo a favor en la balanza por este sector de 3.6 billones de dólares. Con información del Departamento de Comercio de Estados Unidos podemos ver que el 36% de las importaciones de acero a México provienen de Estados Unidos, seguidas por un 24% de Japón y en tercer lugar de Corea del Sur con 12%.

Como verán, nuestra relación con Estados Unidos en esta materia no es mala para ellos, de ahí que llama la atención el porqué de esa decisión y obviamente siendo mexicanos y con todo el tema del muro y demás declaraciones pensamos que también esta decisión va encaminada a afectarnos económicamente como país. Pero la realidad o al menos los números, reflejan otra cosa y el mensaje no está realmente dirigido hacia nosotros en lo particular. Con quien sí tienen un déficit en esta materia es con Canadá, ya que importan más de lo que le venden y cabe señalar que Canadá es su principal cliente, con el 50% del mercado de exportaciones. A quien deben tomar en cuenta es a China, tan sólo China produce 831 millones de toneladas y consume 772 millones, por lo que tiene un buen margen para exportar.

Si seguimos analizando números podemos darnos cuenta de que Estados Unidos tiene una falta de productividad en este sector, ya que sólo produce 61.5 millones de toneladas y consume 80.7 millones, por lo que tiene que obligadamente importar acero. ¿Qué quiere lograr Trump? Incentivar la productividad y ser autosuficiente, con lo que generaría más empleos y revertiría su balanza comercial. Aquí el tema es que: entrando en una guerra comercial, si al final del día no producen lo que consumen, el saldo le puede resultar desfavorable.
La propia CANACERO ha solicitado al gobierno de nuestro país que, de quedar incluidos en las medidas que propone Estados Unidos, la respuesta deberá ser recíproca sobre las importaciones que se hagan de ese país y mencionan que esta medida está más bien dirigida a países que subsidian a esta industria, como pudiera ser el caso de China.

Este tema va más allá del acero y tiene que ver con la muy particular manera de negociar los temas económicos y políticos por parte del presidente Trump y su equipo de colaboradores. No existen casualidades; su reciente visita a China, la relación con Corea del Sur que también es un gran jugador en el mercado; la negociación del TLC, en donde también ya emitió un tweet referente a los apoyos al campo por parte de Canadá; el muro, su relación con Rusia entre muchos otros temas. Literalmente, no existen casualidades, así que veamos en qué termina lo que pareciera un amague comercial para negociar muchas cosas.

Aunard de la Rocha

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