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Permiso constitucional

Ahora resulta que cuando se habla de libertad de expresión para algunos es inviolable su derecho a expresar opiniones, no así para el resto de la población y es que resulta que uno que se dice “diputado”, perdón sí es diputado, se acogió al artículo 61 de la Constitución que le garantiza la inviolabilidad parlamentaria.

 

¿Esto qué chingados significa?

Según el supuesto legislador hacer una comparación del maltrato animal con la interrupción del embarazo en el pleno durante la sesión del Congreso del Estado se lo permite este artículo y explicó en una conferencia de prensa, a la que por cierto no convocaron a todos los medios, “los diputados son inviolables por las opiniones que manifiesten en el desempeño de su cargo y no podrán ser reconvenidos por ello” y todavía aclaró, “la finalidad de esta prerrogativa es asegurar la libertad de expresión en el ejercicio de las funciones parlamentarias”.

Esto quiere decir que por el solo hecho de ser “legislador” tiene el permiso Constitucional para decir pendejadas y que nadie le pueda reclamar por las mismas. Todo parece indicar que también se le autoriza ofender a las compañeras y a las mujeres que mantienen una lucha por la despenalización de la interrupción del embarazo, causa que por cierto el grupo parlamentario de Morena ve con buenos ojos, lo cual demuestra que además de pendejo es ignorante.

Estoy segura que después de leer esta columna, si es que sabe leer, me la va a querer hacer de jamón por haberlo reconvenido de sus dichos y llevarme a juicio por ofenderlo.

Lo malo es que yo no puedo acogerme al Articulo 61 de la Constitución, lo bueno es que en Hidalgo el Congreso derogó recientemente el delito contra el honor.

Total, que después de dos semanas de dimes y diretes el “legislador” accedió a atender las exigencias de las activistas y de la Secretaria de Derechos Humanos y Sociales del Comité Estatal de Morena y como haciéndoles un favor, finalmente ofreció una disculpa pública:

“Me disculpo si ofendí a la compañera o si alguna otra persona se siente ofendida por ello, de igual manera hago esta disculpa pública y reitero mi lealtad a mis ideales que nunca van a cambiar pues perdería mi calidad moral”

Calidad moral por cierto muy cuestionada, porque se atrevió a ofender sin ningún recato a mujeres, lo que demuestra el desprecio que muestra por el genero femenino.

Y ya que hablamos de políticos misóginos de la entidad, se conoció apenas la resolución de la Comisión Nacional de Conciliación, Garantías, Justicia y Controversias del Partido del Trabajo de expulsar de sus filas al eterno dirigente Arturo Aparicio luego de la denuncia que interpusiera su compañera por maltratos.

Inútiles fueron los recursos legales que el ex dirigente Petista interpuso en su defensa, la expulsión es definitiva y solo falta que le sea notificada la sentencia al Comité.

Es curioso que todos los Partidos se pronuncien una y otra vez sobre la defensa de las mujeres y sin embargo tuvo que pasar más de un año y acumularse otras quejas en contra del ex dirigente para que por fin tomaran la medida de la expulsión, lo que demuestra que tratándose de asuntos que tengan que ver con la violencia de género, la justicia puede tomársela con mucha calma, al fin son viejas.

Así son cosas en este Hidalgo donde la defensa y la justicia para con las mujeres es de dientes para afuera.

 

Palabras más, palabras menos.

Felicidades a nuestro compañero y amigo Jorge Martínez por su regreso a Criterio con su columna Todo por su nombre. Ya se te quemaban las habas por regresar.

 

@berthaalfaro

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