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Que regresen las entradas

El auditorio estaba lleno y hasta parecía que la reventa había hecho su agosto en septiembre.
Como dijeran los clásicos, la arena estaba de bote en bote y la gente loca de la emoción.
Rudos y técnicos aparecieron y el público se mostraba eufórico luego de una espera de 104 minutos…
Entre los asistentes corrían los memes a la velocidad de la luz, el más socorrido, el combo de palomitas, papas, hot dogs y refresco para aguantar lo que se anunciaba como una jornada larga.
La campana anunció el primer encuentro de acuerdo al programa y la gente comenzaba a gritar, se sentía enardecida sin cesar
Y cuando todo estaba listo para anunciar que siempre sí, que todo se iba a llevar tal y como ya lo habían acordado, la afición que para ese momento ya no escuchaba, comenzó a gritar consignas.
¡¡Respeto!!
Me cae que la porra iba ganando en decibeles, la onda era a ver quién gritaba más.
Entre los asistentes había de todo. Caras conocidas, muchas de ellas de mil batallas y que sabían a la perfección su cometido.
Ya sabes ustedes, nunca faltan los golpeadores gandallas que llegan de colados a las fiestas y que sin saber qué se celebra se van al topón.
Ahí también estaban las comadritas, esas mujeres gritonas que son capaces de lanzar el suéter, la canasta con los jitomates o hasta la chancla con tal de no dejar que la fiesta siga en paz, total, lo importante era fregar al vecino.
Ya nadie escuchaba a nadie y el encuentro degeneró en mentadas de madre del respetable y eso ningún luchador social lo puede tolerar; que fastidien, pero que a su jefecita respeten.
Fue tal el desmadre que muchos que no debían estar en la escena se comenzaron a subir, casi igualito que cuando los aficionados se meten a la cancha y el árbitro pierde el control de la situación y ni sus tarjetitas de amonestación son respetadas.
Lo curioso es que quienes gritaban respeto eran los que menos respetaban a los ahí presentes.
Entonces llegó la tira para poner orden, pero como no sabían quién había iniciado el pleito en la lucha, de plano estaban esperando al valiente que aventara el primer madrazo para jalarlo a la barandilla…
Y aunque hubo varios amagues (ya casi soy experta en reseña de lucha libre), al final solo quedó en “a ver quién escupe primero”
Con escudo y tolete en mano, los prudentes policías rodearon la escena, mientras se escuchaban voces intentando conciliar lo que ellos mismos habían provocado.
Total, lo que se esperaba de un buen espectáculo de lucha libre, solo quedó en algunos rounds de tentaleo.
Ahí será para la otra.

Palabras más, palabras menos.
Nuevamente los fraudes de las “financieras patito” muestran que nadie aprende y que la historia no nos ha enseñado nada.
Ahora la financiera Hidalfin ya les vio la cara a decenas de personas que buscan desesperadamente conseguir un préstamo para poder resolver emergencias.
Estos vivales, con la promesa de prestar dinero, les piden a los solicitantes que les depositen una cantidad y les aseguran que en unas horas les depositarán el préstamo. Pasa el tiempo, la gente les llama y ahora les piden que hagan otro depósito para el ISR y ocurre lo mismo.
Al final, después de varias entregas de dinero, estos ojetes abusivos ya no contestan las llamadas y la gente termina perdiendo lo de sus depósitos y sin el dinero del préstamo.
Y la autoridad qué dice al respecto.
Como siempre, nada.

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