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Qué terror, un policía

Ayer alguien le preguntaba a otra persona qué pensaba cuando veía pasar a un policía por la calle. La respuesta en un país de primer mundo sería: seguridad y confianza; pero no, en México eso no sucede, cuando uno ve a un policía lo primero que piensa es en que no lo “vaya a joder a uno”.

Y no, no se necesita hacer algo indebido o violar un reglamento para sentir ese temor ante lo que debería ser una autoridad que infunda respeto. Lamentablemente, en nuestro país hemos perdido la fe en las instituciones de seguridad.

Cuántos casos no hemos visto, de primera mano o relatados por amigos, de policías que hacen todo lo posible por joder al ciudadano. El caso más reciente fue el de Marco Antonio Sánchez Flores, un estudiante de prepa que fue detenido por un grupo de policías de la Ciudad de México y permaneció desaparecido por cinco días.

Aunque no es debido generalizar, la capacitación policiaca deja mucho que desear, tanto como los salarios y prestaciones que mantienen los elementos. No es un secreto que para muchos policías la vocación no es lo que los llevó a portar el uniforme; fue la única salida al desempleo.

En México, lo lamento, ser policía municipal es sinónimo de corrupción y para muchos de ignorancia. Y aunque en existen elementos destacados, parece que no son la mayoría.

A diario vemos otros tantos abusos de los policías y sus mandos, como el violar los reglamentos de tránsito, los cuales están para hacer respetar; otros usan las patrullas para asuntos personales, y no digamos de esos que están cazando a los ciudadanos para sacarles dinero a cambio de “ayudarlos”.

Ojalá y algún día amanezcamos en otro país, en el que los buenos, como pregonan los políticos, seamos mayoría.

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  1. ok, se quejan, y dicen falta esto, falta lo otro, pero la sociedad, así como los legisladores o políticos que hacen o que han hecho, con solo decir y criticar no vamos a resolver el problema, si es verdad que ocupan los vehículos para asuntos, personales o comandantes hasta para irse a descansar, pero quien le pone un alto a todo esto, si hay venta de plazas, cargos por compadrazgo o por arrastrarse, y esa gente no sabe la responsabilidad que tiene, necesitamos menos discurso y que los legisladores se pongan a realizar un verdadero plan de trabajo en materia de seguridad, a nivel nacional, porque con criticas y discursos y experimentos no llegaremos a ningún lado, ya lo dijo el presidente E.P.N, quien se va a estar arriesgando por seis mil pesos mensuales, pero sólo dijo porque no se dio ninguna instrucción, o se mando alguna iniciativa, a la instancia correspondiente.

    Debería haber alguna especie de contraloria a nivel nacional, o por Estado que verifique todas las irregularidades, que hay en las corporaciones ya sea preventivas de investigación, y se llevaran grandes sorpresas, o los medios que se metan a profundidad, hablen con los elementos de ellas y verán que estamos mal.

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