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Sólo en YouTube

En esta ocasión la decisión fue unánime. Todos los consejeros de la Comisión de Quejas del Instituto Nacional Electoral rechazaron el retiro de un promocional de José Antonio Meade. La presidenta de la comisión, Adriana Favela, explicó: “El video está alojado en YouTube y ahí rige el principio de máxima libertad de expresión”.
Qué bueno que no se ejerza la censura en este caso, qué lamentable que “el principio de máxima libertad de expresión” sólo se aplique en YouTube. La reforma electoral del 2007 creó esta estúpida discriminación. Una senadora del PRI me confesó entonces que los legisladores querían castigar a las televisoras por sus abusos, por cobrarles demasiado por publicidad, por chantajearlos, por cuestionarlos. Ése era el propósito de la reforma.
Los políticos pensaban que la gente los despreciaba por influencia de los medios y por eso querían la oportunidad de dirigirse directamente a los ciudadanos. De ahí la multiplicación de canales oficiales de televisión. No bastaban el 11, el 22 o el 34 de Televisión Mexiquense, replicados en muchos estados. A la lista se han añadido el Canal del Congreso, el Canal Judicial, el Canal de la Ciudad de México y el Canal de la Asamblea Legislativa, todos sostenidos con dinero de los contribuyentes.
En 2007 la ley prohibió la compra de tiempos de radio y televisión a los partidos. y también a los ciudadanos que quisieran promover ideas políticas. La medida habría dejado la información sobre candidatos sólo a los noticiarios, lo cual no era ideal, pero tampoco una tragedia.
Los legisladores, sin embargo, querían más. Tomaron los tiempos de Estado que ya existían, pero concentrados en programas después de medianoche donde no hacían daño, y los dispersaron en spots de 30 segundos de las seis de la mañana a las 12 de la noche para sumar tres minutos cada hora. El resultado ha sido una avalancha de spots de gobierno y partidos. Estos mensajes de propaganda han hastiado al público y han hecho un daño enorme a la radio y la televisión mexicanas (aclaro interés, yo colaboro en Grupo Radio Centro y en TV Azteca).
La reforma tuvo el apoyo de toda la clase política. La impulsaron el entonces coordinador de los senadores priistas, Manlio Fabio Beltrones, y el coordinador de los diputados del PRI, Emilio Gamboa. La aprobaron los legisladores del PAN y del PRD. La firmó el entonces presidente panista, Felipe Calderón.
Las restricciones a la libertad de expresión y la obligación de difundir propaganda se ordenaron sólo a la radio y televisión abiertas, no a la televisión de paga, lo cual habría afectado a cadenas extranjeras como CNN. Tampoco se aplicaron al internet, a las redes sociales o a los medios impresos. Por eso un video censurable en televisión abierta puede difundirse en YouTube.
Los spots, sin embargo, no han ayudado a la clase política, hoy más odiada que nunca. La cacofonía de mensajes de propaganda irrita y confunde. La censura de radio y televisión sólo ha servido para impulsar el internet y las redes sociales.
La reforma viola la libertad de expresión, pero también el principio jurídico fundamental de igualdad de todos ante la ley. La tecnología está generando una inevitable confluencia de todos los medios, lo cual vuelve absurdo restringir sólo algunos. Que las autoridades censuren el mismo video en televisión abierta pero no en YouTube subraya lo absurdo de esta legislación.

Sin pobres
López Obrador ofrece 3,600 pesos mensuales a ninis que entren como aprendices a talleres y empresas. Anaya promueve un sueldo para todos sin necesidad de trabajar. Del Mazo prometió un sueldo rosa para todas las amas de casa. Es la nueva política mexicana.

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