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Templo Mayor

UFFF! SE ACABA uno de los años más sorprendentes y emocionantes de la historia de México.

SI ALGO dejó en claro el 2018 es que a la sociedad mexicana le urgía un cambio. ¿Hacia dónde? Hacia cualquier lado, con tal de que fuera una ruta diferente o, al menos, una forma distinta de hacer las cosas.

PUEDE DECIRSE que este fue un año ciudadano, no sólo por la amplia y abrumadora participación en las urnas, sino porque la sociedad civil organizada alzó de manera clara y fuerte su voz en temas clave, aun y cuando las autoridades no siempre supieron escuchar.

AHÍ ESTÁ el movimiento en contra del fiscal carnal que quería Enrique Peña Nieto y que terminó regalándose Andrés Manuel López Obrador. Están las movilizaciones en torno al 50 aniversario de la matanza de Tlatelolco y los cuatro años de Ayotzinapa. Y están, claro, las protestas que obligaron a dar marcha atrás al recorte presupuestal en el gasto para la cultura.

CLARO QUE no todo fue miel sobre hojuelas, pues esa misma entusiasta participación dejó, tras el proceso electoral, a una sociedad dividida, polarizada, y pareciera que no está cerca la reconciliación vistos los mensajes que salen de Palacio Nacional.

UNO DE los temas que más han desconcertado del nuevo gobierno es su insistencia en cerrar los ojos ante las irregularidades del pasado. El Presidente ha repartido más perdones que Jesucristo, por lo que los corruptos celebrarán esta noche y todo el año.

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NO ES por amargarle la cena de Año Nuevo a Luisa María Alcalde, pero… ¿no se suponía que en su gestión no se iba a permitir el abuso de autoridad?

LA PREGUNTA viene al caso porque la secretaria del Trabajo dejó sin aclarar si el famoso «Lord Papi», Luis Alberto Espadas, es o no funcionario de la dependencia como él mismo quiso charolear con policías de Quintana Roo.

DE ACUERDO con el portal de transparencia de la STPS, el sujeto sí es funcionario y ostenta el cargo que Alcalde dijo que no existe. El detalle curioso es que la información está actualizada hasta el 30 de noviembre, porque resulta que a un mes de haber asumido el cargo, la Secretaría del Trabajo opera en la opacidad ya que no es posible consultar la información que debería ser pública.

¿SERÁ QUE el equipo de Alcalde sigue muy entretenido con el recalentado o que la nueva secretaria no quiere transparentar la dependencia que recibió uno de los mayores incrementos presupuestales? Es pregunta que no cuesta trabajo responder.

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