Inicio / A criterio de / ¿Tempranero banderazo en Pachuca?

¿Tempranero banderazo en Pachuca?

P odría dejarme llevar por mi confeso impulso de criticar, una vez más, al presidente López Obrador, pero por ahora lo dejaré en paz, ya que suficiente avalancha ha sufrido con la dimisión de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda y la consecuente oleada de memes respecto de nuestro coterráneo Arturo herrera al momento de ser nombrado el relevo en la SHCP.

Ahora quiero retomar, como primer movimiento por lo que vendrá en la elección del año próximo en Pachuca, el nombramiento de Sergio Baños y Adriana Flores como los nuevos dirigentes del Partido Revolucionario Institucional en la capital del estado.

Para algunos es una señal de un dedazo anticipadísimo rumbo a la selección del candidato o candidata –una disculpa por no ocupar una aberrante arroba o una e para ahorrarme letras y unificar una terminología inclusiva, pero prefiero el purismo lingüístico— por el ayuntamiento pachuqueño.

Así, por la cercanía de Sergio Baños con el gobernador Omar Fayad, y de Adriana Flores con el senador Osorio Chong, hay quienes ven a uno u otra como los potenciales candidatos priistas a la alcaldía de Pachuca, puestos en la dirigencia para meterse de lleno en la estructura tricolor y comenzar a posicionarse.

Incluso concluyen que este nombramiento es una alianza tácita del senador Chong y el gobernador Fayad, como punta de lanza para reunificar al priismo e ir duplicando esta estrategia a fin de comentar, desde ya, una estrategia para dar pelea al partido de AMLO y recuperar terreno en los ayuntamientos hidalguenses.

Y considero que, en primer lugar, no hay terreno que recuperar cuando la derrota del año pasado se dio en una elección atípica, con un candidato priista con el que la militancia nunca se identificó ni abrazó como suyo, mientras enfrente tenían a un candidato avasallador que prometió a punta de voluntarismo acabar con la corrupción que campeaba en el gobierno peñista.

Así que es poco probable que la elección para renovar ayuntamientos en la entidad vaya a ser una copia al carbón de lo ocurrido en 2018, porque, además de tener un candidato unificador, un líder avasallador, Morena el realidad tenía pocos candidatos y figuras relevantes en las boletas de la entidad y hoy se ha convertido en un partido sin dirección, fracturado en múltiples corrientes, acosado por políticos que creen que Morena será el nuevo tren para vivir del erario, lo que ha provocado división, confrontación y falta de claridad en cuanto a lo que ocurrirá en las elecciones del próximo año.

Así que, por asumirse como nuevos dirigentes del priismo pachuqueño no hace de Sergio Baños o Adriana Flores los casi seguros candidatos a alcalde o alcaldesa; por el contrario, creo que primero deben enfocarse, y para eso los nombraron, en revivir una estructura que, desde la postulación y muy sufrida victoria de Eleazar García, se sintió traicionada, se vio disminuida y vivió un declive del que no ha podido recuperarse.

Para Pachuca hay una muy larga lista de priistas interesados en ser postulados, pero sin duda lo que el priismo requiere es una persona cada vez menos interesada con las elites y más cercana a sus estructuras, a sus seccionales, a los líderes naturales de los barrios, comunidades y colonias, que saben en verdad de las necesidades de la gente.

Es decir, un candidato o candidata que haya sido capaz de hacer lo que los tricolores nombran política de altura, que para ellos significa hacer trabajos entre la militancia, trepándose a los postes o a las azoteas para colgar propaganda, que ha andado las calles en las visitas casa por casa, promoviendo al partido, a los candidatos, escuchando las necesidades, siendo gestores de apoyos, compartiendo incluso las carencias, la inconformidad, el cansancio y la satisfacción de trabajar por sus colores.

¿Hay perfiles así? Sin duda, pero, ¿están en la mira de quienes decidirán? Y esas necesidades y preguntas, deberán replicarlas los priistas en todos y cada uno de los municipios, porque para que en realidad se reunifiquen, vuelvan a catapultarse como el partido predominante en Hidalgo requieren volver a los básicos, a esas estrategias que por décadas les dieron fortaleza, cohesión y éxito.

¿Es posible? Se requiere voluntad, humildad y visión, y sobre todo la generosidad de negociar, de aceptar, de transitar acuerdos más allá de los problemas y las ambiciones internos de los grupos y corrientes.

Empezar desde ya a pensar que tener un puesto, un compadrazgo o una promesa con algún buen padrino asegura una candidatura, es muy posible y en los últimos tiempos se convirtió en una realidad, pero de allí a ganar una elección, se ha vuelto más y más improbable, así que quienes deciden, en el PRI y en cualquier otro partido, deben mirar más la realidad y menos la conveniencia, entender más y más el sentir de las personas así como el auténtico trabajo y posicionamiento de los liderazgos naturales, para aspirar legítimamente a triunfar en una elección que, hoy por hoy, es todo un volado.

 

Lee también

Al médico

Cartón – Luy

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Alert:Nuestro contenido esta protegido !!