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¿Y los partidos millonarios?

Hace algunos días, una encuesta presentada por el Colegio de Hidalgo nos mostró que la cuarta transformación nos está empujando a escenarios políticos que son inéditos en una entidad que por 90 años tuvo como credo votar por el PRI.

Encontramos un panorama desolador para los partidos políticos, porque con los resultados que arrojó el sondeo, queda muy claro que nadie los quiere, con excepción del partido en el poder, es decir Morena.

Por ejemplo, el tricolor que de forma reiterada celebraba “carro completo” al arrasar en el Congreso, alcaldías y en la gubernatura, ahora sólo arrastra sus recuerdos de triunfo al tener en estos momentos una aceptación del 6 por ciento de los encuestados.

Tal vez la intentona de su dirigencia local y nacional de repuntar con el reconocimiento a sus viejos cuadros, ya no es suficiente para una sociedad que demanda honestidad, antes que otra cosa.

Y cómo cumplir ese precepto cuando los ex gobernadores, –todos priistas—tales como Jesús Murillo Karam, Manuel Ángel Núñez, Miguel Osorio y Francisco Olvera son señalados públicamente por probables actos de corrupción, junto con otros destacados políticos que incursionaron en el gobierno federal.

Tal vez por eso, un 58 por ciento de los encuestados dijeron que nunca votarían por el tricolor.

Al igual, Acción Nacional, carga un 6 por ciento de aceptación, quien penosamente ha perdido esa fuerza que le han brindado como depositarios de la confianza ciudadana. Y si, en cambio, hay un 17 por ciento que nunca votarían por el blanquiazul.

De allí, vemos con el uno por ciento al PRD y a Movimiento Ciudadano, mientras que la chiquillería no alcanzó a reportar algún dígito.

Si bien es cierto que es muy temprano para cocer habas, Morena si mantiene su presencia con un 47 por ciento.

En estos estudios vale la pena observar que la posibilidad de dar su voto a un candidato independiente es reducida pero muy consistente, claro, siempre y cuando no lleguen pantomimas de político como el ex dirigente estatal del PRI Ricardo Crespo Arroyo o bien, en Mineral de la Reforma como Israel Félix.

Esta nueva dinámica social da muestra de cómo va desechando todo aquello que por décadas sometió a la entidad a vivir en la pobreza, siempre clavada en los mismos círculos de interés político y económico.

Y aun así, el presupuesto destinado a los partidos políticos no es cualquier cosa, al menos durante el 2019, sin elecciones tuvo que pagar a esa clase política la modesta cantidad de 76 millones 651 mil 185 pesos.

Si promovieran proyectos productivos entre el millón y medio de hidalguenses que ganan menos del valor de la canasta básica, al menos abatiríamos el hambre que persiste y se incrementa entre discursos triunfalistas de los numero uno en todo.

Hidalgo, de forma irremediable camina hacía la alternancia, sólo resta saber si la sociedad organizada está preparada para conducirla de forma conveniente.

 

Nimiedades: Qué grave resulta que en 98.1 FM de la radio oficial, filtren que las líneas de investigación de los multihomicidios en Ixmiquilpan inmiscuyen a los hermanos Charrez. Olvidando que la radio pública no debe incitar al odio, violencia o persecución.

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