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La tradición del Niño Dios éste 2 de febrero

Miles de hidalguenses mantienen la costumbre de celebrar el Día de la Candelaria, razón por la cual, desde hace 54 años, cientos de comerciantes se instalan en la Plaza Constitución de la capital hidalguense, para ofertar trajes y accesorios para vestir al Niño Dios.

Estos productos se venden sólo por temporada, desde 15 días antes del 2 de febrero los vendedores se instalan. Afirmaron que en este 2018 mantuvieron los precios, pues consideran que, si no lo hacen, podrían no tener ventas debido a la precaria situación económica generalizada.

“Ha estado un poco flojo, pero parejo para todos, algunos han tenido un poco más de venta, dependiendo de la forma en la que vendas”, explicó Jorge Tapia, originario del Estado de México.

En este mercado temporal hubo además de los vestidos, los cuernos de la abundancia, cera de Campeche, sillas o canastas, sonajas, mamilas, monedas, cordones, huaraches, pedestales, flores, en tamaños y costos variados.

Coincidieron los comerciantes que los trajes más vendidos son los ropones, trajes blancos. Y según la intención del cliente hay variaciones, es decir compran el traje de la abundancia para esperar bonanza durante el año. El de San Benito representa la lucha del santo contra Satán.

Señaló la vendedora Dulce María, de creaciones Silvia, que las autoridades eclesiásticas ordenaron vestir a los niños de blanco, sin embargo, los creyentes todavía buscaron trajes relacionados con santos, por eso es que la plaza mantuvo su colorido y contraste con trajes como el del Sagrado Corazón de Jesús o el de San Chárbel, que es para casos difíciles, para los que tienen problemas con la ley, afirman. Los hay de Juan Diego, el Señor de las Palomas y el de la Misericordia.

Informan que los trajes menos comunes son los de profesiones u oficios, como de futbolistas, chofer o vaquero, inclusive en algunas iglesias como la Villita, los mismos párrocos rechazan bendecir si los llevan vestidos de tal manera.

Los costos dependieron del tamaño del niño que vestirán, los hubo desde 60 pesos para los más pequeños, o 650 los de 50 centímetros, con bordados y de mejor calidad la tela, expusieron comerciantes.

Desde hace 45 años, la señora Magdalena Vera comenzó a coser y ofrecer sus modelos, primero en Patoni, ahora son cuatro familias dedicadas a esta labor y que benefician económicamente, al punto que uno de sus hijos optó por arreglar las figuras de yeso.

Martha de la Rosa I Pachuca

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