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Feliz Día del Maestro

Ahora que se acerca el Día del Maestro, en este mes de mayo, escribiré un poco sobre lo que implica ser maestro.

El maestro no es solamente alguien que transmite una serie de conocimientos, sino que es un guía y un facilitador del aprendizaje, no es solamente un transmisor de información, como a veces pretendemos, sino que el maestro ayuda a que sus alumnos aprendan o faciliten el aprendizaje. La palabra maestro tiene como sinónimo educador, pero en nuestro país es común que, en educación básica, media superior, superior y posgrado lo llamen al maestro o profesor; sin embargo, algunas personas se confunden al nombrar maestro a alguien por el simple hecho de dirigir un curso o taller fuera de la escuela.

Hoy quiero retomar el papel tan importante que tiene el maestro en el aula educativa; en términos generales se deduce que a un maestro no solamente lo encuentras en una escuela, sino en cualquier otro lugar, fuera de una institución educativa. Un maestro es aquella persona que da las primeras enseñanzas y, si nos ponemos a pensar, esas enseñanzas son las que tenemos de nuestros padres.

Yo creo que todos recordamos un maestro de escuela que se tuvo a lo largo de nuestro periodo de enseñanza; el maestro siempre ha sido un guía, aquel que nos ha dado pautas de educación y también de civilidad, que nos ha marcado un camino que muchas veces se sigue convirtiéndose en maestro también. El arte de enseñar, de mover las emociones, es saber llegar a ese niño, joven o adulto a la parte más sensible y encontrar el equilibrio que lo llevará en la vida para seguir aprendiendo, analizando, toda la información que recibimos siempre.

La forma en la que sabe enseñar un maestro, y transmitir ese conocimiento a sus alumnos, es un arte del cual todos debemos sentirnos orgullosos, yo creo que en la actualidad es poco el reconocimiento que se da a esta labor de enseñanza y deberíamos comenzar a reconocerlos, porque en sus manos están nuestros niños, en sus manos está una parte del futuro.

Si bien es cierto que no todo lo aprendemos en la escuela, porque los valores se inculcan en la casa, entre otros puntos elementales, la escuela es el templo del saber y del conocimiento, y una cosa es el conocimiento que recibe un niño en la escuela y otra son los valores que también son muy importantes para los niños, jóvenes o adultos. Hay un dicho que dice “no salen peras del olmo” y es real, no podemos pedir que un niño que no encuentra en su casa los valores los refleje en la escuela. Es muy importante que, en estos tiempos de tanta tecnología y tanto ruido a su alrededor que los distrae, debieran sentarse maestros, educadores y papás para que, junto, y de la mano, lleven al niño a un buen destino, el de ser un buen elemento en la sociedad.

Se entiende que en estos tiempos una parte es en la casa y otra en la escuela y que, si van de la mano, se lograrán seres humanos con información educativa con valores, disciplina, orden y emociones equilibradas. Al final cuando no hay valores en una casa, no hay manejo adecuado de emociones y, si no le ayudan al niño a manejarlas, entonces tendremos problemas.

Ser maestro significa tener vocación para contribuir en el arte pedagógico y la formación del ser humano en todos los aspectos, pero una parte importante también está en la casa, con el ejemplo, con las palabras, con la educación, con los valores que se manifiestan y se transmiten en la escuela, y es ahí donde se magnifican. Es importante que entendamos esto para que retomemos la gratitud hacia el maestro y juntos llevemos a nuestros hijos de la mano para que sean seres humanos de bien.

Hagamos una hermosa reflexión de la importancia de los maestros en nuestras vidas, de aquellos maestros normalistas que daban todo de sí, que no les importaban las condiciones en las que daban clase, felicitemos a todos los maestros, inclusive, si aún recuerdas a alguno, visítalo, dale las gracias y convirtámonos también en maestros para nuestros hijos, para que algún día digan “gracias a mi maestro de aula y a mi maestro de vida en la casa soy quien soy el día de hoy”.

Muchas felicidades a todos los maestros, a todos los normalistas que han hecho de su vocación la educación y nos han dado en el pasado, en el presente y en el futuro la sabiduría para construir mejores sociedades y mejores seres humanos, gracias a todos por su entrega, por su dedicación y por todo lo que nos aportan ¡Gracias!

¡Feliz Día del Maestro!

Como siempre, les deseo larga vida, salud y prosperidad.

Cualquier duda o comentario pueden escribirme, con toda confianza.

Hasta el siguiente artículo.

 

Alberto Tristany Zarauza
altriza@hotmail.com

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