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Visión arquitectónica

Creador de estructuras como el Palacio de los Deportes, el pabellón de rayos cósmicos de la UNAM, así como de varios mercados, restaurantes y estaciones del metro de la Ciudad de México, el arquitecto Félix Candela es recordado a 20 años de su muerte, ocurrida el 7 de diciembre de 1997, como uno de los máximos representantes de la arquitectura mexicana del siglo XX.

“Toda obra de arte es una interpretación del mundo, de lo que estás contemplando; una determinación de la percepción que crea e intenta un mundo distinto. Al fin y al cabo, una obra de arte no es sino una ofrenda al arte”, aseguraba el arquitecto de origen español pero naturalizado mexicano.

A dos décadas de su muerte, el Instituto Español de Arquitectura (IESARQ) ha lanzado la convocatoria para el Primer Premio Félix Candela, dirigido a todos aquellos estudiantes de arquitectura, urbanismo y diseño, así como a arquitectos, urbanistas y diseñadores, mexicanos, hasta 35 años de edad, formando equipos de dos o tres miembros.

En la página oficial del IESARQ, donde están publicadas las bases del certamen, se explica que en su primera edición el Premio Félix Candela tiene como tema principal el contexto de los últimos movimientos sísmicos ocurridos en territorio mexicano.

El arquitecto Félix Candela nació el 27 de enero de 1910 en Madrid y se naturalizó mexicano, dos años después de su exilio, en 1941. De acuerdo con el portal especializado obrasweb.com Candela se educó en España.

Estudió en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y en la Academia de San Fernando, en Madrid. Fue aceptado para cursar un posgrado en Alemania, pero al estallar la Guerra Civil se enroló en el ejército republicano, por lo que luego tuvo que emigrar a México, en 1939.

Así inició una segunda etapa, la más creativa como arquitecto, constructor e ingeniero. Ya nacionalizado mexicano, en 1950 fundó Cubiertas Ala, una constructora que realizó más de 300 obras, con una extraordinaria tecnología que permitía cubrir grandes claros, con ligeras cáscaras de concreto armado.

Entre sus obras están el pabellón de rayos cósmicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1951; la iglesia de la Virgen Milagrosa (1953); los mercados Anáhuac, Azcapotzalco, Coyoacán, Jamaica, Lagunilla y Tepito.

Así como la escuela de danza en Chapultepec (1956); el restaurante Los Manantiales (1957); la capilla en Santa Mónica (1960); las estaciones de San Lázaro, Candelaria y Merced del metro (1968); las bodegas de Bacardí en Cuautitlán (1960); el Palacio de los Deportes (1968) y L’Oceanogràfic, en Valencia (1997).

Candela también se desempeñó como profesor en la UNAM (1963-1970) y en las universidades de Harvard (1961-62), Virginia (1966), Cornell (1969-74), Illinois (1971-78) y Ledds (1974-75).

Sus conferencias en el MIT (1954), Columbia, San Luis (1955) y Yale (1960) le acercaron a los principales arquitectos estadunidenses, como Marcel Breuer, Richard Neutra, I. M. Pei, Paul Rudolph y, muy especialmente, a Eero Saarinen, cuya terminal para la TWA (1963) fue influenciada por Candela.

Para 1963 ya era el arquitecto mexicano más reconocido internacionalmente. Incluso se publicó una monografía sobre su obra en Nueva York (Candela: The Shell Builder). Sin embargo, en México sólo era visto como ingeniero.

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