Degusta la historia de Morelia ¡en sus mercados!

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Foto: Reforma

Degusta la historia de Morelia ¡en sus mercados!

Desde el inicio de los tiempos, los mercados representan el corazón de las ciudades. En ellos se concentra no sólo el intercambio comercial, son sitios donde la vida toma aromas y colores, y palpita al ritmo de los pregones.

Morelia no es, para nada, ajena a este ambiente. En sus plazas y mercados se encuentran artesanías y alimentos únicos -como dulces de raigambre virreinal-, pero sólo paseando por ellos se puede degustar parte de la historia de esta capital, donde las tradiciones hispanas y purépechas danzan en espacios llenos de calidez.

Lo mismo si se visita el Mercado de Santo Niño en busca de una nieve de pasta por la mañana o un atole de galleta en la noche, que si se va al Mercado de Dulces por un recuerdo de la visita a la capital michoacana o si se ronda al Mercado de San Agustín por unos uchepos o corundas, según una receta cuyo autor se pierde en el tiempo.

A una distancia caminable, acá hay una plaza para cada gusto.

ENTRE DULCES

Con apenas medio siglo de existencia, el Mercado “Valentín Gómez Farías”, mejor conocido como el Mercado de Dulces, es uno de los puntos favoritos de turistas y morelianos.

Ubicado a un costado del Centro Cultural Clavijero, este sitio formó parte del colegio jesuita que, con la expulsión de la Compañía de Jesús del País y la amortización de los bienes de la Iglesia impulsada durante la época de la Reforma, se convirtió en propiedad civil.

Con apenas un par de largos pasillos, en este mercado es posible apreciar la enorme variedad de sabores y artesanías que se pueden encontrar en el territorio michoacano, las cuales, dice la tradición, fueron enseñadas por Vasco de Quiroga a los indígenas de las distintas regiones, para explotar al máximo sus habilidades.

Lo mismo se encuentran guitarras que cazuelas de cobre, aretes, libretas con pastas de madera y otras piezas hechas con maestría por artesanos locales, los cuales complementan el saber tradicional con algunas de las tendencias modernas.

Entre ates, morelianas y “charandas léperas” (en cuyas etiquetas se encuentran albures y dedicatorias jocosas), este es uno de los sitios que se hay que visitar para llevarse un souvenir a buen precio.

 

Dirección

Valentín Gómez Farías y Santiago Tapia, Centro Histórico

SABOR LOCAL

Apenas a una calle de distancia de la Plaza de Armas, se encuentra uno de los sitios que se debe conocer si se quiere tener un acercamiento real con la cocina moreliana y la vida cotidiana de sus alegres habitantes.

La Plaza y Mercado de San Agustín, ubicado en lo que fuera el atrio del Convento de los Agustinos, no sólo es un punto clave en la geografía moreliana, también tiene resonancia histórica. Bajo el mandato de Ignacio Comonfort, esta zona se convirtió en un popular mercado al que llegaban los productores de la región.

En el atrio, actualmente presidido por una hermosa fuente, resguardados del sol bajo petates, se ofrecían productos del campo y lozas de baja calidad. Con el tiempo, la actividad cambió, dando paso al comercio de antojitos que se conserva hasta la actualidad.

De hecho, de la venta de estos alimentos viene su sobrenombre: se le conoce como mercado de los agachados porque las personas que se detenían a comer empleaban pequeñas vigas para sentarse, teniendo que adoptar una posición agachada para disfrutar sus platillos.

La algarabía suele reinar en este espacio, mientras en el horizonte, el sol se va ocultando. Sus columnas, de hidalguía histórica, hacen que las sombras se vuelvan dramáticas, pero no importa: todos los platos servidos invitan a la fiesta y despiertan la alegría de vivir.

Aquí debes probar los uchepos, las corundas y la versión local del pozole. No decepcionan a nadie.

Dirección

La Corregidora y Abasolo, Centro Histórico

 

SANTO SAZÓN

La gastronomía de Michoacán es tan rica que un mercado no es suficiente.

De hecho, fue su exuberancia una de las cartas presentadas a la UNESCO para conseguir que declarara a la cocina mexicana como parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Por eso, si se quiere hacer una verdadera travesía gastroturística sin tener que abandonar el hermoso Jardín de la Nueva España, como le llamaba José María Morelos a Morelia, debe estar en el itinerario el Mercado “Nicolás Bravo” o del Santo Niño.

Ubicado en el corazón de la capital, en una calle antiguamente llamada del Santo Niño, este espacio comercial destaca por su oferta de productos frescos y de altísima calidad, traídos de prácticamente todas las regiones de Michoacán.

Los golosos pueden encontrar aquí, sin esfuerzo, pescado blanco de Pátzcuaro, carnitas de Quiroga o chongos de Zamora, entre otras delicias, en un ambiente popular y lleno de sabor, que recuerda las mercaderías de décadas pasadas, retratadas magistralmente en el cine nacional.

Aunque tiene una tradición de décadas en Morelia, este mercado fue remodelado en 2015, llenando de luz sus espacios más tradicionales y ampliando su esplendor.

 

Dirección

Nicolás Bravo y Rafael Dávalos, Centro Histórico

José Arrieta

Agencia Reforma

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