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Un respiro que sabe a Jerez
Un respiro que sabe a Jerez Foto: Agencia Reforma

Un respiro que sabe a Jerez

Cuando el ruido y el estrés que se vive en una gran ciudad hacen que estés a punto de perder la paciencia, conviene escaparte a un destino donde puedas tener una bocanada de tranquilidad. Sin duda, el Pueblo Mágico Jerez de García Salinas en Zacatecas, es una gran alternativa.

Esta localidad, ubicada a unos 45 minutos de la capital zacatecana, recibe al viajero que desee explorar sus callejones y descubrir sus tradiciones.

Es durante la mañana, justo cuando el sol empieza a calentar el empedrado de las calles y los balcones de las casonas, el momento idóneo para que el visitante admire la bella arquitectura del poblado y conozca alguna de las historias que se cuentan entre sus muros.

El teatro Hinojosa, por ejemplo, destaca con su con estructura mozárabe. En su interior es posible apreciar magníficos palcos y arcos torales tallados en madera. El sitio ha sido sede de espectáculos escolares, artísticos y políticos.

Otro de los lugares icónicos del poblado es el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad, mismo que reluce entre naranjos y plantas aromáticas. Ahí se venera a la Virgen de la Soledad, patrona de los jerezanos. Si el visitante corre con suerte, podrá ver la celebración de algún matrimonio. El destino se ha vuelto muy popular entre las jóvenes parejas que desean jurarse amor eterno.

Al mediodía, cuando el calor arrecia, conviene recorrer los diferentes locales de platería. Nadie debe perderse la oportunidad de adquirir las tradicionales arracadas de filigrana jerezana, cuyo origen se remonta, dicen, a un orfebre español llamado Juan Osante. También cuentan que este último transmitió sus conocimientos a Justo García y él, a toda su descendencia, dando pie a una identidad colectiva en el municipio Jerez.

“A mucha gente le interesan las piezas porque se les hace algo diferente a todo lo demás […] Nuestra filigrana es entorchada, como entretejida, y se le añaden diseños de flores, hojas”, explica uno de los plateros de la región.

Por la tarde, nada como disfrutar de una nieve y pasear alrededor del quiosco que se encuentra en el jardín Rafael Páez.

Los más osados deben saber que, cuando el sol se oculta y la calma termina por cubrir Jerez, el Museo de Dolores ofrece recorridos nocturnos. No falta a quien le dé un poquito de miedo al merodear por las tumbas; al salir, ya buscará consuelo en un café o bar de esta bella localidad.

 

 

Abel Vázquez I Agencia Reforma

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