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Pilsen: una ciudad con nombre de cerveza

 

 

Pilsen es el epicentro cervecero, no solo por ser punto neurálgico del estilo que representa el 90 por ciento de producción en República Checa, también porque la cerveza que nació en sus laberintos representa la peculiaridad de baja fermentación más famoso en el mundo.

La majestuosa belleza gótica de la catedral de San Bartolomé, ubicada en la Plaza de la República, es enmarcada por las fachadas barrocas, clásicas y renacentistas todas pintadas de colores pastel en esta bella ciudad.

Desde la torre de la catedral, a 103 metros de altura y muy cerca del vasto cielo azul que corona la urbe, se pueden apreciar gigantes como la tercera sinagoga más grande de Europa, el magnífico teatro J. K. Tyl que mezcla el estilo neorrenacentista con el art nouveau, la emblemática cervecería Pilsner Urquell, la línea que dibuja la cordillera de Bohemia del sur y los cuatro ríos Radbúza, Mze, Úhlava, Úslava, que proveen agua para su famosa cerveza lager. La magia de Pilsen no solo se desenvuelve en las alturas, también en sus entrañas. Debajo de sus estructuras, el alma de Bohemia se fragmenta entre laberintos subterráneos que datan del siglo 14 hasta la fecha.

Una mágica atmósfera envuelve los más de 20 kilómetros de túneles que componen una ciudad subterránea,

que en el pasado sirvió como asilo en tiempos de guerra, en otras épocas también lo fue para los amantes de la cerveza. “La red se fue construyendo por 500 años hasta el siglo 18 y fue refugio ante las invasiones, pero también una forma de poder seguir disfrutando de la cerveza hasta altas horas de la noche, ya que en un momento por ley las tabernas cerraban al oscurecer, lo que en algunas épocas del año podía suceder a las 5 de la tarde, entonces los sedientos comensales se daban cita en la ciudad escondida”, afirma Daniela Stehlíková, guía especializada en la región.

Pilsen está conectada casi en su totalidad por laberintos subterráneos. Incluso hay una ruta que conduce a la cervecería Pilsner Urquell, casa de la famosa bebida de baja fermentación, sitio imperdible de las entrañas de Pilsen.

“La historia comenzó con la formación de Bürgerliches Brauhaus (“Cervecería de los Ciudadanos”), integrada por 215 participantes, quienes después de una crisis en la calidad de la cerveza local, quisieron salvar la reputación de la cerveza de la región en 1838.

“Su primer movimiento fue la contratación del arquitecto Martin Stelzer, quien recorrió buena parte de Europa investigando en torno a las últimas innovaciones de arquitectura cervecera, quien en su camino encontraría a Joseph Groll, primer cervecero de Pilsner Urquell y padre de la cerveza pilsner”, destaca nuestra guía.

De ascendencia alemana, Groll llevó consigo parte de la herencia cervecera de su país a Pilsen. Así, la empresa comenzó a elaborar en 1842 la bebida que le daría fama mundial a la ciudad a partir de la malta dulce de Moravia, flores de lúpulo de la región de Zatec y agua blanda de Pilsen.

Es posible reconstruir siglos de historia a través del recorrido por una de las cervecerías más grandes del mundo donde se explica cada paso del proceso, mientras se admira su mágica arquitectura como el faro de purificación de agua, las calderas de cocción o la gigantesca cámara de hielo.

Pero en los túneles subterráneos flanqueados por inmensos barriles, yace un último tesoro por descubrir: un tarro de cerveza pilsner fresca, no filtrada y servida directamente de la barrica.

 

Más allá de la cerveza

Pilsen es una ciudad mágica con una oferta tan amplia que vale la pena dedicarle por lo menos un par de días. Además de la tradición cervecera, se puede conseguir una ruta por la ciudad, visitar su plaza histórica y la gran sinagoga.

 

De tradición

En Praga se elaboran cervezas de una calidad excepcional en múltiples locales.

de la ciudad, algunos con más de quinientos años de historia. Su producto no tiene nada que envidiar a las famosas cervezas belgas o alemanas. Incluso los precios en Praga son más económicos que en esos lugares.

 

Para saber

+ Para que te sirvan cerveza en República Checa hay que colocar el portavasos encima de la mesa, no vale llamarle, levantar la mano ni cualquier otra cosa por el estilo.

+ Si no específicas de qué tamaño quieres tu cerveza, te servirán la porción más pedida: medio litro.

+ Lo correcto es dejar 10 por ciento de propina.

+ Muchos establecimientos no aceptan pago con tarjeta de crédito.

+ El pan o pretzels que se encuentran sobre las mesas no siempre son gratis, lo mejor es preguntar.

 

CÓMO LLEGAR

Nuestra experiencia:

Volamos con Lufthansa de Ciudad de México a Múnich, donde hicimos escala, antes de llegar a Praga.

Del centro de Praga al centro de Pilsen lo más fácil es transportarse en tren; sale cada hora y cuesta unas 100 coronas checas (unos 4.50 dólares). El viaje dura aproximadamente una hora.

 

DÓNDE DORMIR

En Praga nos hospedamos en el Pentahotel, en el barrio emergente Karlín, una zona vibrante y llena de lugares para hacer vida nocturna.

Las tarifas comienzan desde las mil 800 coronas (unos 80 dólares).

En Pilsen, el Hotel Continental es una gran opción por su excelente ubicación cerca de la catedral de San Bartolomé.

Las habitaciones son muy cómodas y los precios van desde las mil 190 coronas (cerca de 52 dólares).

 

Nayeli Estrada I Agencia Reforma

 

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