Cultura vial, cultura educativa, cultura política

Pachuca, HGO.

Dic 15, 2017

A Criterio de
Cultura vial, cultura educativa, cultura política

Cultura vial, cultura educativa, cultura política

Un dolor de esta naturaleza no tiene consuelo, pero tampoco lo tiene quien sin deberla y en pleno uso de su derecho como conductor se vio involucrado en este accidente

Hoy vale la pena abordar varios temas, y lo digo porque varios hechos han llamado la atención de las miles de personas que vivimos en algún municipio del estado o de aquellos que transitan por aquí, como paso obligatorio para otras entidades.

Y es que no podemos ignorar los recientes accidentes ocurridos en las carreteras donde han perdido la vida personas que se reúsan a utilizar por los puentes peatonales, simple cultura vial que ha salvado la vida a otros. Así que esta semana lamentamos la muerte de una pequeña de sexto de primaria que al atravesar la carretera minutos antes de entrar a clases sufrió un accidente que la mantuvo varios días en agonía para después fallecer, ante el dolor de sus padres, familiares, maestros, amigos y compañeros de la escuela que presenciaron el hecho.

Un dolor de esta naturaleza no tiene consuelo, pero tampoco lo tiene quien sin deberla y en pleno uso de su derecho como conductor se vio involucrado en este accidente, lo que después derivó en una condena emocional, familiar, social y económica y lo orilló a quitarse la vida al no soportar un impacto como ése y que su futuro se viera marcado por un delito en el que no tuvo la culpa.

¿Pero qué necesidad? Si tan sólo se usaran los puentes y pasos peatonales, si tan sólo se respetaran las reglas básicas de vialidad y tan sólo también si como ciudadanos ambos, peatones y conductores, tuviéramos la cultura vial y educativa de hacer uso de estas herramientas para los que vivimos y conducimos en estas ciudades y que están pensadas para una mejor convivencia.

Lo que le sucedió a ambas personas nos hace reflexionar qué tan educados estamos para usar puentes, carreteras, semáforos, pasos peatonales, y lo digo con seguridad, ya que ellos no son los primeros en querer ganarle a los autos al atravesar, querer ganarle a la luz ámbar para cruzar una calle, avenida o bulevard, intentar llegar primero que todos y, para ello, arriesgar la vida con altas velocidades y atemorizando a los demás con cerrones, insultos, agresiones y violencia. ¿En qué mundo vivimos que no entendemos que ya no necesitamos más violencia que la que ejercen los que buscan asustarnos?

Los jóvenes que se atraviesan por debajo de los puentes y que torean los autos como señal de poderío o burla, no están exentos de que pueda sucederles algo que quizá marque su vida, como sucedió también recientemente cuando unos jóvenes murieron al ser atropellados por unos motociclistas, que también perdieron la vida.

Y no hablemos de los que beben en fiestas hasta casi perder la conciencia y que salen a conducir totalmente alcoholizados y después no recuerdan lo que hicieron.

Pero los que además de no tener cultura, tampoco tienen madre son los que ofrecen bebidas a peso o pagarles a los chavitos para ver quien bebe más cubas y luego estos jóvenes en su mayoría bachilleres, totalmente perdidos, salen a la calle y manejan para llegar hasta sus casas con el riesgo de perder o quitar la vida a alguien.

La cultura vial o educativa debe prevalecer entre las prioridades de familias, escuelas, instituciones, dependencias o empresas, y también entre las ofertas de candidatos o partidos políticos en la búsqueda por los votos del próximo año. Que la cultura política también incluya disposiciones y si es necesario sanciones ejemplares para quienes no respeten las medidas básicas de tránsito y que no se hagan de la vista gorda a la hora de imponer dichas sanciones.

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Criterio Hidalgo

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