De dientes para fuera

Pachuca, HGO.

Dic 15, 2017

A Criterio de
Bertha Alfaro

De dientes para fuera

Lo cierto es que, como siempre, todos están listos para denostar a las mujeres, por el sólo hecho de serlo

Eso de la equidad de género y la no violencia contra las mujeres en muchas ocasiones parece más una tomada de pelo que una verdadera intención de llevarlas a cabo.

Y les cuento esto porque en el evento de seguridad donde participaba una mujer alcaldesa escuché comentarios tan misóginos, homofóbicos y groseros, que incluso como autora de esta columna especialista en decir malas palabras, me sonrojé.

Mientras ofrecía su discurso esta mujer, algunos funcionarios de segundo y tercer nivel hablaban pestes de la alcaldesa, pero de una forma grosera y ofensiva.

En su discurso se refería a los trabajos para mejorar las condiciones de vida de las familias, y los sujetos en cuestión en un tono machista se burlaban diciendo: “si, cómo no, si no se preocupa por su casa, menos por la ciudad y por la seguridad”, todo esto acompañado con palabrotas.

Llamaba la atención que mientras el gobernador y el secretario de Gobernación se referían a la alcaldesa con afecto y respeto, muchos subalternos que se encontraban en los asientos de atrás y escudados en el anonimato y de manera cobarde y miserable cuestionaban las palabras de esta mujer, con tremendos argumentos basados seguramente en su molestia porque a ellos no les tocó ese cargo o quizá con una motivación partidista.

Lo cierto es que, como siempre, todos están listos para denostar a las mujeres, por el sólo hecho de serlo o por una consigna partidaria o vaya usted a saber la razón de tanta saña a la hora de hablar mal de las mujeres, y más si estas mujeres tienen la osadía de ocupar un cargo público.

Y son tan cobardes que tienen expresiones como “pinche vieja” o “es una pendeja”, por decir lo mínimo.
La pregunta obligada: ¿entonces para que tanta jalada con eso de la no violencia contra las mujeres? ¿Y la equidad de género?

¿De qué chingados sirve su playerita naranja que acostumbran portar todos los funcionarios los días 25 de cada mes?

Me cae que son unos ridículos y patéticos.

Pero eso sí, casi derraman lágrimas de emoción cuando se refieren en sus discursos para ensalzar las virtudes de las mujeres y hasta andan legislando para que haya más protección.

Como dijera mi abuela, de lengua me como un plato, porque a la hora de la verdad las difaman, las menosprecian, las madrean, siempre vistiendo su playera naranja.

Los datos de INEGI no pueden ser más reveladores.

En Hidalgo siete de cada 10 mujeres han padecido algún tipo de violencia, 32 de cada 100 sufren violencia muy grave y el estado ocupa el quinto lugar en violencia de género. O sea, además de mano larga, gandallas y culeis, pero eso sí, con su pinche playerita.

O lo que es lo mismo, eso del respeto a las mujeres, es sólo de dientes pa’ fuera.

Palabras más, palabras menos

Dicen que los viajes ilustran, y tienen toda la razón. Recién hicimos un recorrido por la Huasteca Potosina y en verdad la diferencia con la Hidalguense es abismal.

Para empezar, las carreteras están en excelentes condiciones con relación a las de Hidalgo. Apenas cruza uno los límites y de inmediato se perciben los contrastes.

En los pintorescos pueblos de San Luis se nota la preocupación de dar a los turistas una buena imagen, trato y una oferta de artesanías; en Hidalgo encontrar un sanitario decente es una proeza. En Chapulhuacán por ejemplo, no se sabe qué hay de representativo en el lugar, o cuando menos a la vista no está.

Y yo me pregunto: ¿somos los hidalguenses tan pendejos que no nos merecemos mejores servicios?
Y de la seguridad ni hablamos. Asaltos, robos a casa habitación, a comercios; pero no se alarmen, son hechos aislados.

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