Pachuca, HGO.

Mar 23, 2017

A Criterio de

Erga omnes

Todo parece indicar que la enésima reforma educativa se ha puesto en marcha.

Todo parece indicar que la enésima reforma educativa se ha puesto en marcha. Diversos motivos han obligado a que los cambios estructurales en la educación en México tomen un camino totalmente adverso y se distancie del sentido común y práctico que la propia educación exige.
Los intereses políticos, legales, sindicales y, desde luego, de poder, se apoderaron desde hace décadas de este baluarte cultural y educativo generador de la riqueza nacional. No olvidemos que la educación es el fondo y trasfondo de un pueblo vanguardista, o simplemente, el reflejo indigente de un pueblo que no asume su responsabilidad dentro de un contexto global.
La educación y la cultura siempre han estado vinculadas. Negarles ese vínculo es negarles la vida que para el desarrollo académico fueron creadas y que los mexicanos merecen gozar en general. Es atentatorio no contar con ellos y es un asunto de seguridad nacional.
Grupos externos e internos al gobierno federal se oponen por obvias razones a las mejores educativas que en mucho pueden beneficiarnos.
Don José Vasconcelos impulsó la educación en México, gracias a la voluntad y visión del presidente Álvaro Obregón. A partir de ese momento las reformas han sido una constante al artículo 3ª constitucional.
Esto nos da la lectura, que la parte educativa en México fue ampliamente rebasada. Que los constituyentes de Querétaro de 1917, no fueron tan doctos y visionarios en esta materia, tal y como se nos ha dejado entre ver.
Que los hábitos en México, son simplemente usos y costumbres, mismos que nos han afectado como pueblo. En nuestro país, la educación escolar se convirtió en verdadera zona de confort. Tanto los profesores, como las autoridades educativas, como las familias y la sociedad en general se conformaron con medio leer y escribir. Los educadores se concretaron en repetir una y otra vez la clase, misma que se volvió monótona, enojosa y escueta.
Esta forma de educar por la que millones pasamos lesionó a nuestro entorno y junto con ello al desarrollo nacional, el cual sigue y que sigue sumido en muchos aspectos en la incultura, llegando al sentido negativo de que según la práctica hace al maestro y no el maestro hace la práctica. Qué difícil ha sido para México llegar a esta simple conclusión.
Esta misma, al paso de las décadas se tornó cruenta al no saber analizar y comprender que el estudio debe de ser lúdico, entretenido y comprensible. Que la letra con sangre entra es tan trillado, anacrónico y obsoleto como el que lo expuso así.
Sin embargo, costará más de una década llegar y llevar a cierto nivel el estudio y aprendizaje a la vida pública. Las nuevas generaciones contendrán de otra forma los temas y la política nacional; la vieja guardia, tendrá que subirse a ese cambio educativo, de lo contrario no podrá sobrevivir al impulso y cambios que se avecinan.
Desde ahora debemos de rogar por evaluaciones que permitan ir midiendo hasta donde vamos, que nos a ruina y que nos falta para poder llegar a la meta deseada, la cual no será fácil obtener.
Un apunte final, el 13 de diciembre de 1934, siendo presidente Lázaro Cárdenas, se publicó la primera reforma educativa la cual se enfocaba en una cultura científica que por desgracia no ha cuajado y que debió existir en la socialización progresiva de México.
Por lo tanto, desde hace más de ochenta años se ha buscado el crecimiento global educativo en México.
Muchos esfuerzos, quizá, pero muchos más fracasos como resultados. Los tiempos y las políticas siempre han variado de ejecutivo federal a ejecutivo federal. La pregunta es: ¿el qué llegue acceder al poder tlatoani del 2018, permitirá que está reforma siga su curso o volverán los conservadurismos que de nada han servido a México?

Quod, dixi, dixi: Hace unos días partió para siempre el poeta, el músico, el escritor, el matemático y sobre todo un gran amigo. Inocente Zúñiga Mercado, ya goza del sueño eterno.

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23 marzo 2017

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