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La puntada de Tellería

Tratar el tema de la colocación de parquímetros en Pachuca como si fuera un tema ajeno pone en una mala posición a la alcaldesa de Pachuca, quien ayer, luego de días de críticas y manifestaciones ciudadanas, salió a defenderse y a echarle la bolita a la ciudadanía.
Según la alcaldesa, elegida como remedio al mal gobierno de Eleazar García, la solución al conflicto y malestar ciudadano se resuelve con una coperacha, en la que los habitantes de la ciudad den sólo 190 millones de pesos para poder correr a la empresa Movi Park.
“Si no quieren que sigan los parquímetros, que me ayuden a juntar los 190 millones de pesos, rescindimos el contrato y entonces nos vamos todos a quitar esta parte”, dijo tras acudir al inicio de la Semana Financiera Nafin, a un costado de Casa Rule.
Ahora falta que mañana, cuando le reclamemos los ciudadanos por las malas condiciones de las calles, que nos pida que nos caigamos con otros cien o 200 millones de pesos para bachear cada avenida.
O cuando alguien se queje por la ola de robos de autopartes —que ocurren a pasos de la alcaldía y en fraccionamientos—, se enoje por el reclamo y nos obligue a pagar nuestra propia seguridad, como no lo hace, por ejemplo, con el Club Pachuca, para el cual, por 50 mil pesos por partido por concepto de pago de impuestos, hasta la custodia y vigilancia del estadio Hidalgo le sale gratis.
Cuando Yolanda Tellería estaba en campaña usó de bandera los parquímetros, dijo que daría todo lo que pudiera para retirarlos, ahora sale en comerciales de redes sociales dando la privatización de la vía pública como un beneficio, mientras llama “plaga” a los vendedores ambulantes, quienes no tuvieron el beneficio de Movi Park, un amigo influyente que les regalara las calles por 15 años.
Esos vendedores no ganarán nunca el millón 800 mil pesos que se embolsó la empresa durante sus primeros diez meses de vida, etapa en la que el municipio apenas recaudó 270 mil pesos.
En otros municipios del país, es imperativo realizar una consulta pública en cada calle antes de que se coloquen estos aparatos, que le dan potestad a un grupo de empresarios sobre un bien que es público.

Un nuevo modelo en riesgo
Con el inicio del ciclo escolar arrancó también los primeros pasos del nuevo modelo educativo. Tal como lo hace ya desde hace décadas la educación privada, las escuelas públicas debieron arrancar ayer con una nueva visión sobre el estudio, que deje de lado la memorización, para, como dijo Aurelio Nuño, secretario de Educación, “aprendan a aprender”. Además, como se hace ya desde hace tiempo en el sector privado, la enseñanza del inglés es ahora obligatoria.
Cualquiera diría que se abre una nueva etapa, histórica en la educación en México, luego de 60 años de mantener intocado el sistema, que ha visto pasar innovaciones que quedaron en el olvido como Enciclomedia, que prometió, también, cambiar la educación hace más de 12 años.
Sin embargo, además de no tener innovaciones de envergadura, el “nuevo sistema educativo” corre el riesgo de perderse entre la burocracia gubernamental y sindicalista, parte del obeso aparato que chupa grandes cantidades de recursos que deberían destinarse directamente en le educación y su infraestructura.
De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2017, México gastará 4 billones 888 mil 892.5 millones de pesos; para Educación se etiquetaron 267 mil 655 millones de pesos, 5.5 por ciento del gasto total del aparato gubernamental mexicano y 14.49 por ciento menos que en 2016.
Según la organización Compromiso social por la calidad de la Educación, a pesar de que el gobierno federal presentó como un gran logro el nuevo sistema, se redujo hasta 72 por ciento el presupuesto para dignificar la infraestructura educativa. Esto, dicen, va acompañado de la reducción de 40 por ciento para el desarrollo profesional docente y 33 por ciento menos recursos para la producción y distribución de material didáctico.
Este año, de acuerdo con el calendario de la Secretaría de Educación, se analizarán y crearán los nuevos planes de estudio que se deberán utilizar a partir del ciclo 2018-2019. El riesgo entonces será doble, pues cambiará, como cada año, el presidente de México y con ello la forma de gobernar.
A ello, habrá que sumarle el año de Hidalgo, para que, en pleno 2019, comiencen a salir de entre las cloacas los despilfarros y desfalcos del gobierno saliente, de sus amigos los constructores, que en teoría deberían mejorar la infraestructura educativa.

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