El histórico gladiador pachuqueño es considerado una de las últimas leyendas clásicas que quedan activas en la entidad, un luchador formado a ras de lona y protagonista de una época dorada de la lucha libre hidalguense en escenarios como la Arena Afición y el Deportivo 11 de Julio.
Alejado del ring
Aunque desde 2015 se había alejado prácticamente de la actividad profesional, en 2018 volvió al cuadrilátero para reencontrarse con la afición, dejando claro que su pasión por la lucha libre seguía intacta pese al paso del tiempo.
“Estoy aquí para dar lo último, porque igual la edad me está ganando, pero aquí estoy; cuantas veces me necesiten, aquí estoy presente”, expresó en ese entonces.
Piloto Infernal, parte de una dinastía en el ring (Foto: Alejandro Velázquez)
Con más de cuatro décadas de trayectoria, Piloto Suicida compartió generación con figuras históricas como Blackaman y los Tiburones, además de construir intensas rivalidades con los Tarascos, en luchas que marcaron a toda una generación de aficionados en Hidalgo.
En aquella reaparición también reconoció que cada vez eran menos los luchadores que dominaban el estilo clásico, el de llaveo y contrallaveo, muy distinto al espectáculo aéreo que domina actualmente.
“Soy uno de los que siguen trabajando y de los que quedan que todavía suben al ring, porque ya no hay muchos”, comentó.
Incluso, dejó una frase que hoy cobra fuerza entre quienes crecieron viéndolo luchar: “Yo prefiero morirme en un ring que en una cama, porque es mi deporte favorito”.
La afición hidalguense lo recuerda con cariño
Desde aquel regreso, sus apariciones han sido esporádicas, principalmente en funciones especiales de leyendas; sin embargo, para la afición hidalguense sigue siendo el Piloto Suicida original, uno de los últimos guardianes de la lucha libre clásica en el estado.
Ambos han subido también como la dupla de los Pilotos, haciéndole frente a otras parejas como los Deluto, los Tarascos y, recientemente, los Blue Prince, que también ya presumen una nueva generación.