La noche del sábado, la sombra del conflicto en Oriente Medio figuró en la Vigilia Pascual celebrada bajo el esplendor dorado de la basílica de San Pedro de Roma
El papa estadunidense presidirá la misa de Pascua en al plaza de San Pedro del Vaticano a las 08:30 antes de pronunciar a las 10:00 su tradicional bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo) frente a miles de fieles, un discurso muy esperado este año.
Una ceremonia simbólica
En su homilía, el líder de los católicos llamó a forjar “un mundo nuevo de paz y unidad”, y denunció las divisiones creadas por “la guerra, la injusticia, el cierre entre pueblos y naciones”.
En los últimos días, el papa oriundo de Chicago intensificó los llamados diplomáticos, llegando a interpelar directamente a Donald Trump, a quien invitó a “buscar una puerta de salida” al conflicto.
Pueblos cristianos sufren bombardeos israelíes

“Es triste (…) El Sepulcro es vida. Es el símbolo del hecho más importante de la historia cristiana”, agregó el hombre de 52 años.
“Las puertas permanecen cerradas”, declaró en su homilía el patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, a quien la policía israelí le impidió entrar la semana pasada, un hecho que generó protestas internacionales.
“El silencio es casi absoluto, solo perturbado a lo lejos por los estragos que la guerra sigue causando en esta tierra santa y desgarrada”, lamentó en un texto divulgado por su despacho.
El mismo tono se percibe en Líbano, donde localidades de mayoría cristiana del sur están atrapadas en los combates que se libran desde hace un mes entre Israel y el movimiento proiraní Hezbolá.
En Debel, cerca de la frontera israelí, los habitantes se preparan para celebrar el domingo la misa de Pascua, mientras los bombardeos resuenan alrededor del pueblo, casi totalmente aislado del mundo.
“La situación es trágica”, expresó el sábado un dirigente de la ciudad, Joseph Attieh. “La gente está aterrorizada. Los bombardeos y los tiros no cesan” desde la noche del viernes.
“Tenemos confianza en Dios”
En Roma, la Semana Santa aviva la memoria del papa Francisco, quien hizo en 2025 su última aparición pública entre una multitud en la plaza de San Pedro el domingo de Pascua, pocas horas antes de su muerte.
Esta semana permite a su sucesor imprimir su sello, con una liturgia más clásica. El Jueves Santo lavó los pies de 12 sacerdotes y llevó él mismo la cruz durante el Vía Crucis en el Coliseo la noche del viernes.
AFP