Hidalgo revela nuevos secretos toltecas: hallan estructura de élite y lápidas grabadas

Un salvamento arqueológico reveló una estructura de grandes dimensiones, relieves toltecas, entierros infantiles y objetos rituales cerca de la antigua ciudad de Tollan Xicocotitlan en zona periférica

Imagen: Redacción
 
Hace 19 horas
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Imagen: Hidalgo revela nuevos secretos toltecas: hallan estructura de élite y lápidas grabadas

Especialistas del INAH recuperaron relieves y objetos prehispánicos en Tula, Hidalgo

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Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia descubrieron los restos de una estructura de élite, dos lápidas toltecas grabadas, entierros humanos y diversos objetos prehispánicos durante trabajos de salvamento arqueológico realizados en Tula de Allende, Hidalgo.

El hallazgo ocurrió en la colonia 16 de Enero, donde desde mayo de 2026 se desarrollaron labores arqueológicas relacionadas con la construcción de una planta de tratamiento de aguas. El área se localizó a casi 100 metros de la barda perimetral de la Zona Arqueológica de Tula y cerca del río del mismo nombre.

Descubren estructura de élite y lápidas toltecas grabadas en salvamento arqueológico, en Hidalgo
Descubren estructura de élite y lápidas toltecas grabadas en salvamento arqueológico, en Hidalgo

 

La denominada Estructura II habría ocupado una superficie aproximada de 40 por 80 metros. El edificio contó con elementos decorativos que representaban chalchihuites, cuentas de piedra verde asociadas con el poder, la riqueza y los grupos de alto rango en las sociedades prehispánicas.

Los investigadores también encontraron dos lápidas que, de acuerdo con sus características, habrían sido retiradas de la Pirámide B o Templo de Tlahuizcalpantecuhtli, donde se encuentran los emblemáticos atlantes de Tula.

Hidalgo recupera piezas vinculadas con la Pirámide B

Uno de los relieves mostró la figura de Tlahuizcalpantecuhtli, advocación de Quetzalcóatl relacionada con el planeta Venus, mientras que el segundo presentó la imagen de un felino. Ambas representaciones coincidieron con la iconografía documentada en la Pirámide B de Tula.

El arqueólogo Luis Gamboa Cabezas, responsable del proyecto de salvamento, explicó que los habitantes de la periferia posiblemente reutilizaron estos símbolos como una forma de legitimarse y presentarse como herederos de la cultura tolteca, después del periodo de mayor esplendor de Tollan Xicocotitlan.

La ciudad alcanzó su auge entre los años 900 y 1100 después de Cristo. Sin embargo, durante el siglo XII, diversos grupos permanecieron alrededor de Tula y conservaron prácticas arquitectónicas, rituales y funerarias relacionadas con la antigua capital.

La lápida del felino también permitió complementar investigaciones desarrolladas durante el siglo XX. El arqueólogo Jorge R. Acosta había registrado imágenes de coyotes y felinos que avanzaban de derecha a izquierda en el costado oriental de la Pirámide B, pero no encontró piezas similares en el lado contrario.

El nuevo relieve, cuya figura avanzó de izquierda a derecha, aportó indicios de que la procesión de animales pudo rodear completamente el edificio. Para los especialistas del Centro INAH Hidalgo, esta pieza ayudó a resolver una incógnita arqueológica planteada desde hace varias décadas.

Además de los relieves, los trabajos en Tula permitieron recuperar entierros primarios y secundarios. Entre ellos destacaron los restos óseos de seis infantes, quienes tenían entre uno y seis años al momento de morir.

Los cuerpos fueron colocados debajo del piso de una vivienda y, según las primeras interpretaciones, habrían formado parte de una ofrenda realizada en un mismo momento. Los especialistas continuaron con los estudios para conocer las causas de muerte y las circunstancias del entierro.

En el lugar también se encontraron vasijas, platos, punzones de hueso, cuentas de concha, sellos, malacates para hilar y numerosas figurillas. Entre los objetos sobresalió un fragmento pintado de azul con la imagen de un cánido que portaba un tocado, así como restos de un vaso decorado con una serpiente emplumada.

Los materiales fueron fechados entre los años 1100 y 1521 después de Cristo, por lo que mostraron la continuidad de la ocupación humana en esta zona de Hidalgo después del declive de la ciudad tolteca.

Otro de los objetos recuperados fue un punzón de cobre que coincidió con una marca de raspado localizada en un maxilar humano. Los arqueólogos consideraron que el instrumento pudo utilizarse para retirar la piel como parte de un sacrificio ritual, aunque esta hipótesis deberá confirmarse mediante estudios especializados.

Especialistas del INAH recuperaron relieves y objetos prehispánicos en Tula, Hidalgo
Especialistas del INAH recuperaron relieves y objetos prehispánicos en Tula, Hidalgo

 

Debido a que el terreno estuvo expuesto durante siglos a las crecidas del río Tula, las piezas requirieron procesos especiales de limpieza, clasificación y conservación. Después de su recuperación, los materiales fueron trasladados a los campamentos de la Zona Arqueológica de Tula.

Las lápidas fueron limpiadas con productos compatibles para proteger sus restos de estuco y policromía. La pieza de Tlahuizcalpantecuhtli midió 78 centímetros de largo por 53 de ancho, mientras que el relieve del felino alcanzó 53 centímetros de largo por 42 de ancho.

Los restos arquitectónicos serán registrados, consolidados y cubiertos con geotextil y capas de tierra para asegurar su conservación. El INAH y la Comisión Estatal del Agua y Alcantarillado de Hidalgo acordaron reservar el área para construcciones de bajo impacto que no coloquen cargas excesivas sobre las estructuras.

Los especialistas señalaron que la zona abierta al público en Tula representa únicamente una pequeña parte de la antigua ciudad prehispánica. Por esa razón, solicitaron a habitantes, empresas y autoridades informar al INAH sobre cualquier vestigio localizado durante obras o excavaciones.

El descubrimiento amplió el conocimiento sobre las comunidades que habitaron la periferia de Tollan Xicocotitlan y reforzó la importancia arqueológica de Tula para la historia de Hidalgo y de México.

Las investigaciones continuarán para determinar las funciones de la estructura, el origen de sus ocupantes y el significado de los entierros. Los materiales permanecerán bajo resguardo del Centro INAH Hidalgo y podrán utilizarse en futuros estudios o exposiciones públicas.


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