Durante años, este patrimonio permaneció prácticamente ignorado. Algunos de estos vestigios fueron dañadas o desaparecieron sin que se dimensionara su importancia
En los cerros del ejido El Deca, Alfajayucan, sobreviven huellas silenciosas de una historia mucho más antigua que la propia comunidad. Se trata de petrograbados y pinturas rupestres que, más allá de su valor visual, representan formas de entender el mundo desde la cosmovisión del pueblo hñähñú, cuyos primeros habitantes dejaron en estas piedras parte de su memoria y su manera de explicar el universo.
Durante años, este patrimonio permaneció prácticamente ignorado. Algunas de estas expresiones fueron dañadas o desaparecieron sin que se dimensionara su importancia, reflejo de un desinterés que contrasta con los esfuerzos actuales por rescatar lo que aún se conserva.
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Desde hace más de una década, habitantes de la comunidad comenzaron a mirar los cerros del Deca con otros ojos, impulsando acciones para su estudio y preservación.

De acuerdo con pobladores, la zona, ubicada a varios kilómetros del centro de la comunidad, ha sido objeto de atención por parte de especialistas, quienes han documentado las pinturas que aún resisten el paso del tiempo. Estas investigaciones han permitido reconocer elementos vinculados con la tradición hñähñú, donde figuras como el venado, el coyote y el conejo no solo aparecen como animales, sino como símbolos dentro de una narrativa más amplia sobre la vida, el equilibrio y la naturaleza.
Además de su valor cultural, los cerros del Deca también han comenzado a pensarse como un espacio de encuentro entre historia y comunidad. Habitantes impulsan un proyecto de turismo rural, que incluye senderismo entre bosques de encino y la posibilidad de observar el cielo nocturno desde puntos elevados, integrando el paisaje natural con el legado ancestral.
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Sin embargo, el redescubrimiento de este lugar también invita a una reflexión más profunda: ¿cuánto patrimonio permanece invisibilizado hasta que está a punto de perderse y qué tan sostenidos pueden ser los esfuerzos comunitarios sin acompañamiento constante? En El Deca, las piedras no solo cuentan historias antiguas, también recuerdan la importancia de reconocer, valorar y proteger aquello que forma parte de la identidad colectiva.