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Ganando como siempre

el arbitraje mexicano está en crisis. No importa cuando leas esto (si es que alguien lo lee). Es curioso que, como mexicanos, la palabra “crisis” nos acompañe siempre, toda nuestra vida. Crecí escuchando que “la crisis está cabrona”, lo sigo escuchando ahora (crisis económica, de seguridad, etcétera) y estoy seguro de que lo escucharé hasta que me muera.

Algo así pasa con el arbitraje mexicano, que semana a semana vive bajo la lupa, entre analistas y aficionados que nunca, en muchos casos, se toman la molestia de leer el reglamento (el PDF se puede descargar en la página de la FIFA y nomás son 17 reglas. Háganle, pues). Sin embargo, y curiosamente, los árbitros mexicanos siempre llegan más lejos que los equipos que representan al país en las competencias internacionales a nivel mayor.

Además de Edgardo Codesal, que pitó la final del Mundial Italia ´90, vienen a la cabeza los nombres de Arturo Brizio, actual presidente de la Comisión de Arbitraje que pitó el juego de cuartos de final entre Argentina y Holanda en 1998, o Felipe Ramos Rizo, quien llegó a la misma instancia cuatro años después en el Brasil contra Inglaterra. Es decir, los cuartos de final suelen ser lugar común para los silbantes aztecas, no así para la selección.

Ayer, un día después de su cumpleaños, César Arturo Ramos Palazuelos pitó en la final del Mundial de Clubes, como el legendario Armando Archundia hiciera en 2005 y 2009 o el no menos grandioso Chiquimarco en 2007. Ramos será el representante mexicano en el Mundial de Rusia, si nada extraordinario pasa, y lo logrado en Emiratos Árabes es un buen presagio para lo que pueda lograr en la máxima justa futbolística.

Luego de pitar la final del Mundialito por primera vez, Archundia llegó a Alemania 2006 como una de las cartas fuertes de FIFA. Su carácter sereno en la cancha, que acá acusaban de “comodino” fue siempre bien visto por los jerarcas del arbitraje a nivel mundial; así, el mexicano se convirtió en el primer colegiado en silbar en cinco encuentros del mismo mundial y fue el juez en la semifinal Alemania vs Italia. Para la historia quedó la foto donde Materazzi, de rodillas, abraza al mexicano cuando éste dio el pitido final.

En 2010 Archundia repitió en el Mundial y se quedó a nada de llegar a la final. En su autobiografía, el árbitro Howard Webb, silbante del juego por el título, recuerda el momento en que nombraron a la tripleta que impartiría justicia en Johannesburgo, afirmando que la suya y la del mexicano estaban “en igualdad de oportunidades”.

Y, bueno, Chiquimarco, tantas veces crucificado en México (algunas veces con razón, lo acepto) supo entender que en FIFA no gustan los protagonismos y, de a poco, llegó a la semifinal de Brasil 2014 en el histórico Mineirazo.

Ramos Palazuelos se está encumbrando en el futbol internacional. Lo que logró ayer, pues además no tuvo un mal partido, lo pone entre los hombres a seguir de cara al Mundial. Esperemos que llegue a Rusia en buen nivel y demuestre que los mejores representantes del futbol mexicano son, casi siempre, los árbitros; y que estos sigan ganando, como siempre.

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