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La batiseñal

Mientras se resuelve el dilema nacional de conocer el paradero del cuerpo de José José que mantiene a todo México con el Jesús en la boca, en Hidalgo la situación de los robos en todas sus modalidades se agrava a cada momento.
En las últimas semanas se han reportado cuando menos cinco asaltos con violencia en el transporte urbano de Pachuca, concretamente en la ruta 47 donde sujetos armados con pistolas, despojan de sus pocas pertenencias a los pasajeros y al chofer.
En este tipo de asaltos el modus operante de los delincuentes, es muy similar a los que hasta hace poco ocurrían en los municipios Tecamac y Ecatepec, en el Estado de México.
Dicen los que saben, porque aquí hay muchos opinólogos especialistas, que las bandas que operan en la zona conurbada del sur del estado ya comenzaron a moverse hacia otros horizontes, quieren buscar otros destinos para sus fechorías, porque aquí no pasa nada.
Un ejemplo fue el ocurrido apenas hace unas semanas cuando los malosos venadearon al fiscal regional de Tecamac y a sus escoltas en un restaurante de Pachuca, así que si a estos personajes les fue como les fue en Hidalgo qué nos podemos esperar todos los demás ciudadanos que no tenemos escoltas.
En diversas colonias de la capital hidalguense, los vecinos, a diario, padecen los cristalazos, robo de auto partes y robo a casas habitación y ¿qué creen?, pues que las autoridades aseguran que, si las víctimas levantan sus denuncias, ellos investigarán a fondo para dar con los responsables. ¿Dónde he escuchado esas tremendas afirmaciones?
Así que mientras todo México está pensando en odiar por toda la eternidad a la méndiga Sarita por habernos negado la posibilidad de llorarle a nuestro Príncipe, en Hidalgo ocurren balaceras, ejecuciones, levantones, secuestros y toda clase de delitos, sobre todo los asaltos en transporte público que mantiene a las familias preocupadas porque ya no es seguro que las hijas e hijos, esposos, madres, padres vayan a realizar sus actividades con tranquilidad y regresen a casa con bien.
¿Pues qué chingados está pasando en nuestro Hidalgo tranquilo? Es la pregunta que una y otra vez se escucha en las calles, oficinas, en el mercado, en las escuelas, de personas que estupefactas no alcanzan a comprender en qué momento Hidalgo se jodió.
Ante la ola de inseguridad algunos se preguntan si será necesario proyectar la batiseñal o alguna otra llamada de auxilio para alguno de los integrantes de la Liga de la Justicia y que vengan a defendernos.

Palabras más, palabras menos.
Y para no perder el hilo del tema, hace algunos días sufrimos el robo de nuestra herramienta de trabajo cuando acudimos a realizar la cobertura de la explosión de un polvorín en Santiago de Anaya.
Los pobladores de la comunidad que se dedica a la pirotécnia, molestos por el incidente, no sabemos si algo ocultaban, amenazantes rodearon a mis compañeros camarógrafos para impedir el ejercicio de nuestro trabajo, querían quitarles la cámara y después de jaloneos y maltratos les arrancaron las memorias de la cámara.
Las amenazas subieron de tono y gracias a la intervención de un elemento de Protección Civil los camarógrafos salieron de la comunidad, entre gritos e insultos y todo ocurrió frente a elementos de la Guardia Nacional y del Ejército, quienes no intervinieron en ningún momento para salvaguardar la integridad de los compañeros. No chinguen, nosotros también somos pueblo.

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