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La huella de Alfonso Romo en la Cuarta Transformación

La mano de Alfonso Romo se ha dejado sentir en toda la Cuarta Transformación. Aunque llegó desacreditado por haber prometido que no se cancelaría el aeropuerto de Texcoco, el empresario y jefe de la Oficina de la Presidencia resultó más estratégico que muchos funcionarios y políticos de carrera, por lo que ha logrado extender sus tentáculos lo mismo al gabinete que al partido del Presidente: Morena.

La más reciente victoria de Romo en el gabinete tiene que ver con la renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda, quien en su carta de despedida lo acusó de haber incurrido en “patentes conflictos de interés” y de haber impuesto funcionarios que no tienen conocimiento de la hacienda pública, es decir, por influyentismo.

No obstante, para Romo este no es más que otro capítulo en la pugna por el control económico del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El jefe de la Oficina de la Presidencia es a su vez impulsado desde la iniciativa privada. “Mientras más injerencia tenga en la Cuarta Transformación, mejor”, coinciden los hombres y mujeres de negocios de las cúpulas empresariales, aunque no así los del Grupo de los 10 de Monterrey, con quienes el Presidente se reunió recientemente. Ellos son la cuña de Romo.

Romo es un empresario que no embona desde hace varios años en el Grupo de los 10, entre los que resaltan empresarios como Armando Garza Sada, de Alfa; “El Diablo” José Antonio Fernández, de FEMSA; Rogelio Zambrano, de Cemex; Tomás González Sada, de Cydsa, y Adrián Sada González, de Vitro, entre otros.

Alfonso Romo es hijo adoptivo de Nuevo León, porque se casó con Maca Garza Lagüera, nieta de Don Eugenio Garza Sada, fundador del Grupo Monterrey, pero nació en la Ciudad de México.

La denuncia que hizo Urzúa en torno las fichas que Romo colocó en puestos clave de la administración pública federal no sólo ponen la lupa sobre la jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Margarita Ríos-Farjat, o sobre Eugenio Nájera, director de Nafinsa y Bancomext, sino que lo convierten en blanco de los embates de otros personajes de peso en el equipo del Presidente.

Los movimientos de Romo no son bien vistos en carteras como la Cancillería, a cargo de Marcelo Ebrard, ni en la Secretaría de Gobernación, encabezada por Olga Sánchez Cordero, pues el empresario ha mostrado intenciones de trascender los ámbitos financieros para insertarse en las decisiones puramente políticas.

Un ejemplo de ello es la estrategia que inició hace algunas semanas para amarrar dentro de su equipo la próxima gubernatura de Nuevo León, en la que, por lo menos como una idea inicial, planea impulsar a Ríos-Farjat y convertirla en la primera mujer gobernante del estado que lo vio crecer como empresario.

Hacia el mismo objetivo se encaminan los esfuerzos para colocar a Horacio Flores en la dirigencia del Movimiento de Regeneración Nacional en Nuevo León. Flores es un colaborador de Romo que proviene de su Escuela de Graduados en Liderazgo Empresarial Duxx.

En este mismo sentido también corren los rumores emanados desde la propia Oficina de la Presidencia que lo señalan con tal poder para colocar a un nuevo titular en la Secretaría de Economía, en sustitución de Graciela Márquez, la esposa del subgobernador de Banxico, Gerardo Esquivel.

Si bien esta estrategia cuenta con el beneplácito de una buena parte de la comunidad empresarial, entre los asesores políticos del Presidente se tiene claro que el escenario es prácticamente imposible de alcanzar, pues colocar a un regiomontano en la titularidad de Economía, como lo hizo Enrique Peña Nieto con Ildefonso Guajardo, sería una señal de sumisión al poder económico.

Posdata 1. Las relaciones empresariales y de amistad de Romo son múltiples y pasan, paradójicamente, por uno los principales mentores de los tecnócratas de México: Pedro Aspe Armella, quien fue director, socio y presidente del Consejo del Grupo Financiero Vector, y con quien dice se reúne al menos una vez al mes.

Posdata 2. Las revelaciones de Urzúa no significan primer presunto conflicto de interés para Romo, quien enfrentó un conato durante la transición, cuando el entonces presidente electo visitó las instalaciones de Agromod, una empresa de Romo, y detalló que era un trabajo de campo para iniciar el programa de siembra de un millón de hectáreas de árboles maderables y frutales.

 

Twitter: @MarioMal

Correo: mario.maldonado.padilla@gmail.com

 

 

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