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Última llamada

En octubre de este año, la Organización de las Naciones Unidas emitió un comunicado en donde establece que reducir el calentamiento global en 0.5 °C es la diferencia entre la vida y la muerte.

En este documento afirmó que, conforme a lo que se había establecido en el Acuerdo de París en lugar de bajar el calentamiento global a 2 °C, se deberá hacer a 1.5 °C. De no hacerlo, el planeta vivirá condiciones meteorológicas aún más extremas y el nivel del mar aumentará, lo que significa que algunas islas pueden quedar inundadas. Esta semana se está llevando a cabo la Conferencia de Katowice, en Polonia, sobre cambio climático, mejor conocida como COP24. En esta reunión internacional se pretende que las grandes naciones participen y den seguimiento a los acuerdos de París.

Existen temas de gran impacto que se están abordando en las reuniones, como el de la reducción de contaminación atmosférica, en donde se habla de que, si se logra cumplir con los acuerdos, según los expertos, se podrían salvar anualmente cerca de un millón de vidas en el mundo en 2050. La Organización Mundial de la Salud estima que la exposición a la contaminación del aire causa anualmente 7 millones de defunciones y, según sus cálculos, da lugar a pérdidas de 5.11 billones de dólares en términos de bienestar. Para lograr este objetivo se requiere invertir el 1% del PIB mundial. He aquí el tema fundamental y de mayor discusión en esta Conferencia. ¿Quién va a pagar? ¿Qué países invertirán para salvar al mundo?

Si bien la COP24 representa un gran esfuerzo por cómo se van a instrumentar las acciones establecidas en el Acuerdo de París, el tema del financiamiento será crucial, ya que muchos de los países que se verán afectados en el corto plazo, de no tomarse las medidas, son países que no cuentan con los medios financieros para hacer frente a las inversiones que se requieren. En su momento los países donantes acordaron movilizar cien mil millones de dólares cada año en favor de los países en desarrollo a partir del 2020. Desafortunadamente Estados Unidos, uno de los países que más contamina, decidió salirse del acuerdo. Esto no significa que grandes empresas norteamericanas no puedan contribuir a este esfuerzo. Esperemos que al cierre de la conferencia podamos contar con acuerdos que permitan cumplir con los objetivos y que cada país que en ella participa asuma su responsabilidad, pero sobre todo emprenda las políticas públicas necesarias y destine el presupuesto para lograrlo. En México se han adoptado medidas para mitigar los problemas de contaminación pero nos falta mucho para volvernos un país líder en la materia.

Desafortunadamente pareciera que todo se lo dejamos al gobierno y para todo hay pretextos. ¿Cuántos llevan sus propias bolsas al supermercado? ¿Piden que les quiten el popote? ¿Separan la basura? ¿Tiran basura y colillas de cigarro en la calle? ¿Cuántas veces te has agachado a recoger una basura que no era tuya? ¿Usas calentador solar en tu domicilio? ¿Celdas solares? Y así podemos hacer una lista muy larga de acciones que pudiéramos, a nivel individual, tomar y que definitivamente tendrán un impacto global. Si bien algunas medidas, como celdas solares o cambiar a un vehículo eléctrico, representan una gran inversión, hay muchas otras que únicamente son un cambio en la manera en la que hacemos las cosas, ahorrar electricidad, agua, separar basura, no tirar la basura en la calle, dejar de usar bolsas de plástico y popotes no representan más recursos económicos, se requiere voluntad. Estamos ante una última llamada, o la tomamos y hacemos las cosas bien o nos arrepentiremos antes de lo que se imaginan.

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