Llevar cine a las audiencias no es solo un tema que abarca el aspecto cultural y de preservación de la memoria audiovisual; es también una forma orgánica para la formación de públicos.

Para muchos, ir a una sala de cine es algo que se hace hasta de manera cotidiana; más sencillo resulta sentarse en un sillón cómodo de tu casa y acceder a una plataforma de streaming para ver un contenido, el que queramos.
Las empresas que llevan esos contenidos hasta nuestra comodidad tienen algo en común: es una transacción que se hace por una demanda de un servicio. ¿Pero qué pasa cuando grupos, organizaciones, instituciones académicas y colectivos hacen lo propio de manera gratuita?
Te puede interesar: Malcolm y la bendita nostalgia
En una sociedad en donde la mayoría de la población es capaz de costear los servicios de streaming y/o una ida a un complejo de cines, hay una cantidad de población que no puede acceder a este tipo de esparcimiento.
Cerca del 26 por ciento de la población mundial está fuera en la brecha digital y México se divide entre quienes ya no pueden pagar las plataformas digitales por sus aumentos en los costos o porque ya no pueden compartir su cuenta con alguien más; y aquellos a quienes no les alcanza ni el tiempo ni el dinero para asistir a una sala.
Con un 75 por ciento de la población mexicana que consume contenidos en la televisión abierta, hay una serie de alternativas que surgen para llevar a las audiencias contenidos de calidad, cine considerado de culto o sano entretenimiento para el público, una tarea ardua.
Por ejemplo, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) ofrece el ciclo Voces del cine mexicano, en donde se exploran diferentes componentes y miradas de nuestras películas. Esta colaboración con la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) nos permite conocer productos hechos en el país desde un enfoque particular, desde la comodidad del Centro Cultural La Garza.
Otro ejemplo de enaltecer el séptimo arte y llevarlo a las audiencias es DocsMX, que con la pasada entrega de Primavera documental, en Pachuca, supo cómo hacer que un género tan infravalorado reuniera a público ávido de discutir los temas de la mano de los realizadores, en un espacio comprometido con la cultura: la Fundación Herrera Cabañas. Estos son los ciclos, que se deberían de apoyar para volverlos permanentes.
FRANCAMENTE… Llevar cine a las audiencias no es solo un tema que abarca el aspecto cultural y de preservación de la memoria audiovisual; es también una forma orgánica para la formación de públicos. Si gobiernos apostaran más por ello, otro gallo nos cantaría… digo.
¡Recibe las noticias al momento en tu Whatsapp! Únete a nuestro Canal: https://bit.ly/3S0OztH